Dolly Parton: Acordes del corazón: Netflix y la cursilería de la música country

Dolly Parton: Acordes del corazón es la nueva serie original de Netflix en la que se presentan ocho historias de tinte melodramático inspiradas en el catálogo musical de la Reina del Country: Dolly Parton.

A pesar del encanto que la propia cantante y compositora transmite en los momentos en que aparece en pantalla, los episodios de la serie no funcionan por estar colmados de clichés, caer en la cursilería y ser predecibles.

 

Jolene, Dolly Parton y romance

El nombre de Dolly Parton no resuena en el mundo con la misma fuerza que lo hace en Estados Unidos, pero se trata de uno de los grandes exponentes en la historia de la música country. Con más de sesenta discos grabados, la Reina del Country cuenta con un catálogo que suma cientos de canciones, incluida entre ellas un tema que es imposible no relacionar con el cine: I will always love you, interpretada por Whitney Houston en El Guardaespaldas.

Sin embargo, es el tema Jolene con el que se identifica popularmente a Dolly Parton. Considerada como una de las 500 grandes canciones de todos los tiempos y rankeada en la 9na posición en la lista de las 100 mejores canciones de la historia de la música según la revista Rolling Stone. Jolene ha trascendido las fronteras del country en fechas recientes con las interpretaciones de The White Stripes y Miley Cyrus y por su aparición en la serie Glee.

Es justo con el episodio basado en la letra de Jolene con el que Dolly Parton: Acordes del corazón inicia. Aquí la deslumbrante Jolene (Julianne Hough) es una chica fuerte y decidida que tiene el control de su vida y de su cama. Es cajera en un banco y bartender mientras sueña con una carrera en la música. El conflicto se asoma cuando Jolene cruza su camino con el de una pareja erosionada por la monotonía de su relación.

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Clichés basados en canciones country

Los siete capítulos restantes de la serie presentan las historias basadas en Two Doors Down, If I Had Wings, Cracker Jack, Down From Dover, Sugar Hill, J.J. Sneed y These Old Bones. Cada capítulo es presentado por la propia Dolly, quien cuenta con distintos niveles de participación en el transcurso de los mismos. Su presencia en pantalla es agradable ya que su encanto es captado y transmitido con naturalidad.

Desafortunadamente la magia de las canciones no logra plasmarse en sus versiones para la pantalla, aunado a que abundan los clichés, la cursilería y la predictibilidad. En algunos de los episodios se opta, incluso, por la literalidad y el espectador se ve obligado a escuchar diálogos burdos en lugar de descubrir los sentimientos y lo que pasa por la cabeza de los personajes de una manera sutil.

No hay singularidad en la historia de un matrimonio consumido por la rutina en Jolene; en Two Doors Down un chico gay de closet tiene por madre a alguien tan conservadora que parece telepredicadora evangélica.

O bien, en J.J. Sneed la historia, ambientada como un western, se abre con el diálogo entre un padre y una hija sobre un matrimonio por conveniencia y cómo ella no tiene interés en ser conquistada. En ocasiones la suma de lo anterior hace que la serie parezca más una telenovela americana o un programa para los Daytime Emmy.

Aunque no se espere una gran audiencia fuera de Estados Unidos para Dolly Parton: Acordes del corazón dado que el brillo y la música de Parton no trasciende con fuerza las fronteras de dicho país, sus seguidores en el resto del mundo, así como los curiosos que decidan reproducir la serie al verla en el catálogo de Netflix, encontrarán muy pocas razones para completar los ocho capítulos.


Acerca de Raúl Orozco 90 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.