The Suicide Squad: si lo amas, ¡mátalo!

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James Gunn podrá haberse equivocado en sus declaraciones sobre la opinión de Martin Scorsese con relación a que el cine de superhéroes no es cinema, pero una cosa queda clara con The Suicide Squad (2021): el tipo es el p*%# amo en lo que hace (para ponernos a tono con la película). Y lo que le hemos visto hacer, tanto en Guardians of the Galaxy (2014) como ahora en The Suicide Squad, es tomar a personajes segundones del universo de los cómics para hacer películas exitosas en taquilla y dotarlas de personalidad propia.

 

El cine de James Gunn

Si bien es cierto que en los mismos complejos cinematográficos en los que podemos ver una película de Gunn se puede ver una de Scorsese, también es cierto, tan cierto como obvio, que no se trata del mismo tipo de cine. Y aunque Gunn no pretenda hacer trabajos como los de Scorsese, sus recientes declaraciones acerca de que el director de Taxi Driver (1976), Raging Bull (1980), Goodfellas (1990), The Departed (2006) y The Irishman (2019) busca promoción al criticar a Marvel, evidencian su deseo de aprobación. Se siente como uno de sus personajes: un underdog.

Así, en la cancha en que juega The Suicide Squad, ésta es una película que se posiciona alto. No hay punto de comparación si se le enfrenta con Suicide Squad (2016), su negada antecesora. Si se le quiere medir con Guardians of  the Galaxy, es posible decir que es superior por el hecho de que es notoria la libertad con la que Gunn trabajó e imprimió su personalidad en la misma. Debajo de la trilogía de Batman de Christpoher Nolan y de Joker (2019) de Todd Phillips, The Suicide Squad está en la misma liga que Deadpool (2016) y Logan (2017).

The Suicide Squad: Harley Quinn

Ejercicio de libertad creativa

Con su gran afición y conocimiento por los personajes y las historias de cómics, James Gunn se alistó a su propia misión suicida: recuperar una franquicia que generó altísimas expectativas y que fracasó contundentemente. Pero si alguien podía salir airoso de semejante reto era Gunn y así lo hizo. The Suicide Squad es una película entretenida, divertida, sangrienta y chabacana.

Resulta evidente la libertad con la que Warner Bros. dejó moverse a Gunn. No sólo se hacen palpables los gustos del director en términos visuales y narrativos, sino que destaca una de sus grandes cualidades: crear personajes memorables con los cuales terminamos enganchados. Se requiere de una gran habilidad para tomar personajes que no habitan en el radar de quienes no están familiarizados con los cómics, y que en ocasiones sus cualidades o poderes rayan en el absurdo, y hacer que el público se entusiasme con ellos.

Lo que vemos en esta historia es una vez más a Amanda Waller (Viola Davis) reclutar a un nuevo grupo de villanos para una misión a cambio de reducir los años de sus sentencias. En esta ocasión la tarea consiste en desplazarse a un país isleño de sudamérica llamado Corto Maltés y destruir el laboratorio nazi Jötunheim, pues la situación política en esta nación se ha complicado y representa un peligro para Estados Unidos. Es entonces que la locura comienza.

Polka Dot Man, Peacemaker, Bloodsport y Ratcatcher

Si lo amas, mátalo

Para quienes siguen las redes sociales de James Gunn, particularmente Instagram, no sorprende el cariño que el director profesa por sus personajes. Se trata de historias con las que ha estado familiarizado desde su infancia y las cuales se ha rehusado a abandonar en la vida adulta, tanto por motivos personales como profesionales. El director conoce tan bien a sus villanos, convertidos en antihéroes para The Suicide Squad, que los revaloriza y trata cuidadosamente.

Es por ello que Gunn, como guionista de esta cinta, ajusta la conocida frase de si amas algo, déjalo ir por si lo amas, mátalo. No hay mayor acto de dignidad para un personaje que se enfrenta a una situación real e inminente de muerte que dejarlo ir, por más encariñado que te encuentres con el mismo. Gunn lo sabe y además gozó de la libertad para conducir la historia por sus propios caminos, así que el público debe estar preparado para un puñado de muertes.

 

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Referencia al intervencionismo norteamericano

Entre grandes explosiones, extraños superpoderes, un montón de comedia y una estrella espacial gigante, James Gunn se da tiempo para hacer una crítica al intervencionismo norteamericano. Corto Maltés, donde suceden las acciones de The Suicide Squad, se trata de un país con las características de aquéllos a los que despectivamente se han llamado bananeros: dictaduras con economías dependientes del sector primario.

Estados Unidos se ha erigido a sí mismo como el paladín de la libertad y el garante de la democracia alrededor del mundo. Sin embargo, como la historia lo demuestra, sus métodos no pueden caracterizarse precisamente como amigables. Basta con echar una mirada a la historia del Siglo XX en América Latina, región en la que se desarrolla la película, para observar que el discurso estadounidense de la paz viene siempre acompañado de violencia. 

Aunque esta crítica al actuar de los gobiernos norteamericanos es palpable a lo largo de la trama, es en Peacemaker (John Cena) en quien se personifica este contradictorio y habitual proceder. Para hacer un omelet hay que romper algunos huevos, dicen. Aunque a veces Estados Unidos termina por romper varios huevos y nos queda a deber el omelet. Esta situación regala varios de los mejores momentos de la película tanto de tensión, acción y comedia. El humor de James Gunn es palpable en prácticamente todos sus personajes y en Peacemaker alcanza niveles de sátira.

John Cena as Peacemaker

James Gunn lo hace de nuevo… y mejor

Probablemente Guardians of the Galaxy sea la primera película del MCU en la que se observó de manera tan marcada la personalidad de su director. Se trató de una película de la que nadie esperaba algo y se convirtió en un trabajo bien recibido tanto por el público de Marvel como de uno más amplio. Por ello la duda de si The Suicide Squad está a la altura es razonable. Y sí, lo está.

Evidentemente será una cuestión de gustos, y hasta de afiliación con Marvel o DC, la decisión de si una es mejor que la otra. Lo cierto es que las licencias que Warner le dio a Gunn nunca las va a recibir de Disney. En The Suicide Squad hay lujo de violencia y críticas a la política exterior norteamericana que Disney no puede ofrecer. Pero no sólo se trata de ello, sino de la libertad y el cuidado con el que James Gunn desarrolló su historia y a sus protagonistas.

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La película es notablemente superior en su primera mitad que en la segunda, no se desprende de algunos de los vicios del género y la gran batalla final (hablando de vicios del género) no le hace justicia a las primeras secuencias que se nos presentan. Sin embargo, James Gunn, una vez más, se salió con la suya. Aunque los estudios parecen saberlo y aún así ignorarlo, no está de más recordarles: dejen a los creativos crear.

 


Acerca de Raúl Orozco 66 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.