BlacKkKlansman: Spike Lee y la denuncia del odio

BlacKkKlansman

Spike Lee es un cineasta cuya carrera en la industria ha corrido de manera paralela con su necesidad de denuncia de las condiciones de racismo y opresión sufridas por la comunidad afroamericana en Estados Unidos a lo largo de su historia. Ante la indignante muerte de George Floyd a manos de un policía en Minnesota, el cineasta ha alzado la voz para recriminar el hecho y su película BlacKkKlansman parece haber tomado una mayor vigencia y relevancia.

John David Washington and Laura Harrier in BlacKkKlansman (2018)

“¿Qué es más importante?”

Ron (Joh .D. Washington) y Patrice (Laura Harrier) se encuentran cenando en un pequeño y elegante restaurante de Colorado Springs, en Colorado. Son los finales de la década de 1970 y ambos lucen orgullosos sus monumentales peinados afro. Como los únicos afroamericanos en el establecimiento, destacan de entre los otros comensales.

Patrice, presidenta de la Unión de Estudiantes Negros, guía la conversación. Comprometida con la lucha a favor de los derechos de su gente, la conversación con Ron corre en clave de racismo. Habla de opresión y de cómo los policías, a los que se refiere como cerdos, perpetúan el sistema que los asfixia. Ella desconoce que cena con un policía encubierto.

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Ron se muestra incómodo con la generalización sobre la imagen negativa de la policía y en un intento por cambiar de tema le dice Patrice que si siempre tienen que terminar hablando de política. Ella responde de inmediato y sin titubeo alguno: “¿Qué es más importante?”

La escena luce como una respuesta de Spike Lee a quienes critican la carga político-social de sus películas, así como su activismo fuera de los sets de grabación. El director de BlacKkKlansman no concibe una obra distanciada de su vida, y su vida está dedicada a alzar la voz por su comunidad.

Harry Belafonte in BlacKkKlansman (2018)

“Ahora nos matan como perros en la calle”

La historia es conocida por todos: el pasado 25 de mayo, en Minneapolis, Minnesota, el afroamericano George Floyd perdió la vida a causa de la brutalidad con la que fue sometido por parte de un policía de nombre Derek Chauvin. Los hechos provocaron la indignación de todos quienes no ven en la raza una excusa para el odio.

Las calles de Estados Unidos volvieron a atestiguar manifestaciones en contra del abuso policial y el racismo. En los medios de comunicación y en las redes sociales una gran cantidad de figuras representativas de la comunidad afroamericana condenaron los hechos de manera enérgica.

Entre ellos pudo contarse a Spike Lee. Al cineasta se le vio activo en sus redes sociales con mensajes en contra del racismo y fue objeto de varias entrevistas sobre el caso de Floyd. Aunado a ello circuló un video de 2018 en el que, en el marco de la presentación de BlacKkKlansman, responsabilizó a Donald Trump de polarizar al país con su discurso de odio.

En dicho filme Spike Lee retrata el duro inicio de Ron Stallworth en el Departamento de Policía de Colorado Springs, siendo éste el primer policía afroamericano de la ciudad. BlacKkKlansman expone, además, la facilidad e impunidad con la que los policías abusaban de los afroamericanos. “Ahora nos matan como perros en la calle”, se escucha decir a uno de los personajes.

Topher Grace in BlacKkKlansman (2018)

“Estados Unidos nunca elegiría a alguien como Duke para Presidente”

BlacKkKlansman gira en torno al deseo de Ron Stallworth de convertirse en un policía investigador y abandonar las tareas administrativas a las que fue relegado en el Departamento de Policía. Este impulso lo lleva a tener contacto telefónico con un miembro del Ku Klux Klan local de quien se gana su simpatía.

Al ser afroamericano, la infiltración de Ron en el Ku Klux Klan se da a través de su compañero Flip Zimmerman, interpretado por Adam Driver. Con Ron al teléfono y Flip en persona, la estrategia rinde frutos y logran entrar en contacto con David Duke, el supremacista blanco líder de la organización. 

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Duke, como el resto de los miembros del Klan, profesa un odio irracional por todo quien no es blanco. Con el objetivo de caricaturizar de manera sutil, pero efectiva, a la figura de Duke, Spike Lee eligió a Topher Grace. A Grace se le conoce por su papel de Eric Forman en la serie de comedia That ´70s Show y con ello Lee hace que, a pesar de la grandilocuencia con la que se presenta el personaje, se vea poco serio.

No hay radical que no sucumba al absurdo. Ese es el caso del Klan y, por extensión, de David Duke. Aunque las ramificaciones de este grupo alcanzaban en el filme a los más diversos estratos de la población blanca, parecía imposible que alguien como Duke fuera Presidente de Estados Unidos. Le elección de 2016 demostró la diferencia entre lo imposible y lo improbable.

Robert John Burke

“Ya no hay amenazas creíbles”

El trabajo coordinado entre Ron y Flip logra desactivar un atentado contra estudiantes afroamericanos por parte del grupo local del Klan el mismo día que David Duke visita Colorado Springs. Sin embargo, todo vestigio de que alguna vez la investigación existió debe ser borrado.

Aunque en BlacKkKlansman se observa a un Spike Lee menos dicotómico y más conciliador en la relación entre blancos y negros -según sus propias palabras-, no omite señalar que hay una estructura que privilegia tal división. Esto se observa en la relación de Ron con su superior, el Jefe Bridges.

Lee presenta a Bridges como un hombre que celebra, sinceramente, el trabajo de Ron y quien facilita el arresto de un policía racista. Pero incluso los blancos con buenas intenciones trabajan al interior de una estructura opresora. El Jefe Bridges, además de pedir la destrucción de la evidencia, finaliza los trabajos sobre el Klan por considerar que “Ya no hay amenazas creíbles”.

Tal aseveración es pronto refutada al final en la película, cuando Ron y Patrice son testigos, a lo lejos, de una ceremonia de quema de cruces por parte del Klan. El monstruo sigue ahí, despierto, empoderado e iracundo. El fulgor de las llamas que consumen la cruz se refleja en los ojos del protagonista como un recordatorio de que no está a salvo en la América blanca.

John David Washington

“No puedo dejarlo pasar”

Alrededor de la mitad del filme, Ron y Patrice pasean hablando sobre películas como Shaft y Superfly, propias del movimiento blaxploitation. Nuevamente y de manera casi irremediable, la conversación sobre cine termina en comentario político-social por parte de Patrice. Ron, en tono relajado, exclama “Es una película, déjalo pasar”, a lo que Spike Lee responde en voz de Patrice: “No puedo dejarlo pasar”.

En una de las decisiones más controvertidas alrededor de BlacKkKlansman, Spike Lee no dejó pasar la oportunidad de vincular su historia con las manifestaciones de supremacistas blancos de 2017 en Charlottesville. Para el cineasta fue importante señalar que del odio del Klan retratado en su filme abreva el discurso de de Donald Trump. El cine como medio de denuncia.

Si bien Spike Lee se proyecta en el personaje de Patrice, también lo hace en el de Ron. Ambos, Spike y Ron, son hombres afroamericanos que desde sus respectivas trincheras -la policía local de Colorado Springs y Hollywood-, predominantemente blancas, entregan su trabajo a un fin superior: visibilizar y concientizar sobre los problemas de su gente.

Sucesos como la muerte de George Floyd no son sino la cara más visible de un discurso de odio que Spike Lee ha denunciado durante su carrera como cineasta. Con BlacKkKlansman el director echó una mirada al pasado sólo para demostrar que pocas cosas han cambiado, de fondo, para la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Por ello, para Spike, hay cosas que simplemente no se pueden dejar pasar.


Acerca de Raúl Orozco 46 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.