365 DNI: ¿porno para mujeres en Netflix?

Originaria de polonia y basada en un libro homónimo, 365 DNI es una de las películas más vistas en Netflix: ¿es cine, es porno, es erotismo? Lulú Petite opina

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La sexualidad es un espectro muy amplio, pero que en las diferentes expresiones del arte encuentra lugares comunes exageradamente recurrentes y, casi siempre, construidos desde el punto de vista masculino.

Hablo sobre esto a propósito de 365 DNI, la película polaca que está siendo el éxito sorpresa de la temporada en Netflix, que ha acaparado la atención y ha sido tan vista y vuelta a ver, que no sólo ha logrado mantenerse como lo más visitado de la plataforma, sino que a días de su estreno, sigue provocando esporádicos pero calenturientos trending topics en redes sociales.

Hay un punto difícil de explicar y más difícil de defender, sobre cómo funciona la fantasía erótica en el cerebro femenino.

 

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TRES ACUERDOS

De entrada, tendremos que ponernos de acuerdo en tres puntos:

1) Desde un punto de vista feminista (no lo soy), seguramente la película podrá ser objeto de múltiples llamados a su cancelación. Eso de venir a erotizar el síndrome de Estocolmo y convertir el rapto en una aspiración en plena era de hogueras woke es un despropósito. El secuestro no es sexy y la violencia no debe trivializarse.

2) No hay cinema. Desde el punto de vista de la más elemental apreciación cinematográfica la película no tiene méritos. Con recursos por encima de un capítulo de narconovela de Epigmenio Ibarra, pero por debajo un capítulo de cualquier temporada de CSI; la película cumple con el simple propósito de contarte una historia.

3) La película tiene un solo objetivo: Poner cachondo a su público. Y tiene un público objetivo: El femenino.

 

SÓLO PARA MUJERES

Este tipo de películas (o libros) difícilmente le gustan a un hombre, pero a muchas mujeres nos encanta. No tengo datos, pero tampoco dudas: las mujeres somos quienes hemos hecho de 365 DNI una de las películas más vistas en la plataforma.

Lo confirmo pues, mientras escribo esto, el HashTag #365daysnetflix es trendig topic y 98 de 100 tuits con ese HT son escritos por mujeres, la mayoría confesando que la película las dejó con ganas de ponerle travesura a su cuarentena o, al menos, de ir a comprar unas pilas al Oxxo. Desde luego, algunas reconociendo que deberíamos calentarnos con historias más propositivas y personajes menos tóxicos.

La película llegó a Netflix sin bombos ni platillos. El título, por sí mismo, no es muy atractivo y la imagen publicitaria tampoco era suficientemente atractiva. La película se hizo viral en los grupos de WhatsApp femeninos. Entre mensajes de: “¿Ya viste 365?” “Massimo es la cosa más hermosa” “Tienes que verla, está en Netflix”.

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NO ES CINE, ES PORNO

Como decía: este tipo de películas no le gusta los hombres. A la mayoría del público masculino le parecen más eróticas o cuando menos más estimulantes las escenas explícitas. El famoso plano nalgamericano (Patente Filmsteria en trámite), las mujeres contoneándose, luciendo piel, cuerpo, abdomen, senos. Una película con historias tan elementales no les parece cine.

¡Claro! Así deberíamos entenderlo: No es cine. Es porno. Pero es el tipo de porno que nos gusta a muchas mujeres.

No es el de escenas sin sentido, donde llegue el repartidor de pizza y un par de hermosas hermanas rubias y exuberantes le paguen la entrega de carbohidratos a domicilio con un improbable trío lésbico incestuoso.

Disfrutamos una historia donde el deseo se vaya construyendo poco a poco, a fuego lento. Que la historia, por ridícula e inverosímil que parezca, justifique lo que va pasando.

En buena medida, creo que el porno masculino está basado en la acción y el femenino en la pasión.

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HASTA VARSOVIA

La historia de amor entre un secuestrador y su víctima parece si no ofensiva, sí ridícula, especialmente en estos tiempos, sin embargo, funciona. No es que nos resulte erótica la violencia. La premisa puede ser pésima. Lo que está en juego es la fantasía. Son historias donde el erotismo está en el «no coito», en la negación, la postergación. Los gritos hasta Varsovia, que te prometen y luego te niegan.

Es una fantasía. Al ver la película, no estamos viendo a un secuestrador exótico, como no están los hombres que ven porno, viendo a un pizzero siendo seducido por dos hermanas. Estamos viendo una historia que, poco a poquito, como quien te seduce despacio, va incrementando tu interés, va cocinando tu deseo, en cada negativa y cada paso postergado va preparándote para que, al llegar al barco, la espectadora atenta esté lista para decirle que sí a Massimo y estar deseosa de navegar en esas aguas.

Hacer una crítica cinematográfica de 365 DNI puede resultar ocioso. Sería abrir YouPorn y pretender analizar su contenido. La diferencia es que esta película está en Netflix, pero no es otra cosa que porno. Es una diferencia sencilla pero profunda, este porno no está hecho para consumo de los ojos masculinos, sino para el de nosotras.

 

ACOSTÚMBRATE

Existe un mundillo llamado Wattpad donde este tipo de historias han hecho época y uno de los comunes denominadores ha sido que las plumas detrás de las novelas que más han inspirado el erotismo femenino, han sido empuñadas por mujeres. Acostumbrémonos a ver más pésimas películas del tipo 50 sombras y 365 DNI. No son cinema, ni siquiera son parques de diversiones. Es porno, pero es nuestro.

La película puede ser mala. Diría un conocido: “De la más pura hechura de viernes de Cinema Golden Choice”, pero el soft porno, más soft que porno, tiene un mercado y, si a muchísimas mujeres les gusta, yo sólo puedo decir algo: Me too!