Army Of the Dead: Snyder no sabe divertirse

Cuando al legendario George A. Romero le preguntaron su opinión sobre el remake que el entonces debutante Zack Snyder había filmado de su clásico Dawn Of The Dead (1978, Romero / 2004, Snyder), el cineasta contestó: “Los primeros quince o veinte minutos fueron fabulosos pero luego [la película] pierde su razón de ser. Es como un videojuego […] como Space Invaders. No hay un subtexto”.

Diecisiete años después, las palabras de Romero describen perfectamente a Army of the Dead (USA, 2021), el más reciente filme de Zack Snyder y primero que realiza exclusivamente para Netflix.

Lo curioso es que, a pesar de lo que opine Romero, lo cierto es que Dawn of The Dead sigue siendo la mejor cinta que haya filmado jamás Zack Snyder. Si bien es cierto que al final se trata de un videojuego, Snyder al menos logra que nos importe el destino de sus múltiples personajes y lo hace además sin recurrir a sus excesos conocidos: el uso del ralentí, diálogos densos, el gusto por las tomas oscuras y la poca imaginación al momento de plantar su cámara.

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Tal vez por eso es que el regreso de Snyder al género zombie albergaba cierta esperanza de que al fin tuviéramos un poco de aquel director novato que sabía divertirse y divertir haciendo cine. De hecho, los primeros minutos de Army of the Dead son espectaculares. Snyder de nueva cuenta confirma que lo suyo no es hacer cine, sino intros de películas.

 

Maestro del intro

Rivalizando con el famoso intro de Watchmen (única cosa realmente notable de aquel terrible ejercicio de fotocopia digital), el inicio de Army of the Dead nos explica el inicio de la peste zombie mediante un logradísimo montaje que a ritmo de un cover del clásico Viva las Vegas muestra a una horda de zombies fiesteros (Liberace incluido) arrasar con los casinos y los hoteles de la Ciudad del Pecado. 

Pero esa película -que se antojaba más divertida- no es la que Snyder nos quiere contar. 

Resulta que el gobierno ha cercado la ciudad de Las Vegas y no encuentra mejor solución que lanzar una pequeña bomba atómica a los zombies. Al tiempo, un excéntrico millonario convoca a un grupo de mercenarios (sobrevivientes de aquel infierno zombie) y les propone un trabajo: recuperar un botín de millones de dólares que se encuentra abandonado en la bóveda de algún hotel de Las Vegas.

Tienen 32 horas para entrar, robar y salir sin ser devorados por los zombies o alcanzados por la bomba.

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El ejército de los muertos

No suena mal. Una heist-movie en medio de una película de zombies. Las posibilidades de diversión parecen infinitas. Pero Snyder ya no es el de Dawn of The Dead, la oportunidad de hacer un filme divertido y lleno de acción le es poco. El peor de los alumnos de Christopher Nolan no concibe hacer cine que no sea sombrío y solemne.

El equipo de mercenarios que irán tras el botín en Las Vegas se compone de un variopinto conjunto de personajes: Dave Bautista como el líder (con un pasado oculto que lo tortura, pobre), Ana de la Reguera como la latina y amiga de Bautista, Ella Purnel como la hija de Bautista y que se une a la misión sin el consentimiento de su padre, Omari Hardwick como un exsoldado y además filósofo (WTF?), Raúl Castillo como el otro latino y youtuber que le encanta hacer videos matando zombies, Nora Arnezeder como una supuesta experta en entrar y salir de Las Vegas, Garret Dillahunt como el guarura del excéntrico millonario (Hiroyuki Sanada) que por órdenes de su jefe se una a la misión y Theo Rossi como el sádico guardia del campo de refugiados de Las Vegas y que nunca entendí bien por qué se unió a la misión.

 

Tig Notaro, lo más notable de la cinta

Puestas las piezas, el filme finalmente empieza, pero en vez de recetarnos una buena cinta de acción, Snyder inserta en medio de todo este escenario -que a gritos pide diversión- una terrible y aburrida historia de padre e hija (Dave Bautista y Ella Purnell) que no hace sino quitar espacio para que los demás personajes se desarrollen y nos importen. 

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Algunos de los actores luchan por romper la barrera de la solemnidad. Tig Notaro en su papel de experta en helicópteros se roba la cinta, así como Matthias Schweighöfer en su papel del alemán woke experto en abrir cajas fuertes. En ellos recae la mayor parte del humor en toda la cinta y aunque ambos hacen un trabajo extraordinario (son lo mejor de la película), sus esfuerzos por levantar la cinta no son suficientes ante el alud de solemnidad del guión de Snyder, donde hasta los zombies son personajes complicados (toda una explicación horrenda de por qué hay zombies más rápidos e inteligentes que otros).

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El peor alumno de Nolan

Claro, hay escenas de acción, todas absolutamente olvidables, filmadas con el clásico estilo Snyder (él también funge como director de fotografía), y a pesar de que el filme dura dos horas y 28 minutos, nos quedamos con más dudas que respuestas y apenas dos personajes que realmente nos importen de entre el sobrepoblado cast.

Solemne en exceso, con poca imaginación y sin subtextos alguno. Army of the Death nos confirma que el mejor Snyder es aquel que no tiene presupuesto. Para la otra ojalá y no le den tanto dinero, en una de esas y hace una buena película.