Don’t look up: Una película importante…¿que no lo fue?

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Uno puede ver los nombres que conforman el reparto de Don’t Look Up, la nueva película de Adam McKay, y pensar que se trata de una película importante. No lo es. Maryl Streep, Leonardo DiCaprio, Cate Blanchett, Mark Rylance, Jennifer Lawrance, Timotheé Chalamet, Jonah Hill y hasta Ariana Grande forman una alineación con pretensiones de dar un golpe de autoridad en la próxima temporada de premios en Hollywood. Sin embargo, en esta cinta McKay se aleja de la calidad de su mejor trabajo: The big short.

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¿Hacia dónde mirar?

En Don’t look up, Jennifer Lawrence y Leonardo DiCaprio interpretan a los científicos Kate Dibiasky y Randall Mindy, respectivamente. Kate descubre un cometa, pero la felicidad inicial de este hallazgo se convierte en una desoladora noticia. De acuerdo con cálculos hechos por Randall, esta roca de alrededor de ocho kilómetros de longitud impactará a la Tierra en seis meses y catorce días. El fin de la humanidad es inminente. 

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Como podía esperarse, existe una necesidad de informar a la Casa Blanca sobre el peligro que acecha al planeta. Para sorpresa de Kate y Randall, la Presidenta Orlean (Meryl Streep) tiene otras prioridades. Cuando por fin los científicos encuentran un espacio en la agenda presidencial, Orlean les otorga 20 minutos de su tiempo. Para su horror, el tema no es tomado con la urgencia que requiere hasta que un escándalo pone al partido de Orlean en la antesala de perder el Congreso. El cometa que se dirige hacia la Tierra se vuelve entonces motivo de campaña.

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Es entonces que se desdobla una historia en la que, en clave de sátira, se observan las relaciones entre la ciencia, la clase política, el poder económico y los medios de comunicación. Cuando Don’t look up se dirige hacia la respuesta heróica de tipo Armageddon, McKay enreda su trama para ofrecer lecturas relacionadas con la codicia. Una catástrofe latente puede ser una oportunidad para la acumulación de poder y riqueza.

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Una metáfora ambiental

Así de amplio como es el reparto de McKay en esta película, también lo son los temas que pretende abordar en la misma. Si bien estamos ante una metáfora acerca de cómo hemos ignorado los peligros relacionados con el cambio climático a pesar de la evidencia científica, hay más temas que se integran a esta historia. Al negacionismo se le suma la pobreza intelectual y moral de la clase gobernante, la ambición desmedida del modelo de producción capitalista, la formación de opinión por parte de los medios de comunicación, el poder de los emporios tecnológicos y la cultura de la celebridad.

El planeta está condenado por una roca que, al igual que como sucedió con los dinosaurios, cambiará la vida en la Tierra. Es difícil imaginar un problema más grande que el de la extinción de los seres humanos. En la película, el cometa no es visible (al menos de inicio) y muchos dudan de su existencia. Actualmente, el cambio climático es una amenaza latente pero hay quienes niegan la posibilidad de que modifique las condiciones de vida en el planeta al punto en que trastoque nuestra estructura social. En ese sentido, McKay encontró un gran recurso insertar un tema vigente en una película sobre un desastre.

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Entre The Big Short y Anchorman

A pesar de lo llamativo de su reparto y de su interesante premisa, Don’t look up no termina por explotar. Aunque se entiende que se trata de una sátira, en momentos el nivel con el que se desarrollan los temas políticos y sociales parecen el de un estudiante de preparatoria medianamente informado y altamente politizado. Si a esta película en la filmografía de Mckay no le hubiera antecedido Vice y, principalmente, The big short, podríamos pensar que el director y guionista no tiene la habilidad para leer estos temas. Sin embargo, ya demostró que puede abordar con gran tino asuntos tan complejos como la crisis financiera de 2008.

Entre los problemas con el desarrollo de personajes y la dirección de sus actores, McKay nos muestra las peores versiones, en mucho tiempo, de sus protagonistas. Se sabe, por ejemplo, que McKay escribió el personaje de Kate Dibiasky con Jennifer Lawrence en mente, pero cuando uno conoce el personaje, cualquier actriz lo pudo haber interpretado. Mark Rylance interpreta a un empresario frío y lo que vemos es una actuación acartonada. Sin mencionar, por ejemplo, que el personaje de Timothée Chalamet no tiene razón de ser, para no llegar a su desanimada interpretación del mismo.

Don’t look up podrá no ser una película importante, pero se trata un material entretenido por el cual se transita de manera divertida a través de sus dos horas y veinte minutos de duración. Para ello hay que caer en la convención y saber que se trata de una película que se encuentra a la mitad del camino entre las intenciones dramáticas de The Big Short y el sentido del humor de Anchorman. Para bien o para mal.


Acerca de Raúl Orozco 72 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.