Remakes de Disney: feminismo, diversidad y política

Con el reciente estreno de Maléfica: Dueña del Mal, ya han salido cuatro de los cinco live-action remakes que Disney desarrolló para este 2019.

Se podría pensar que estamos viviendo en la era de los remakes y que Disney desarrolló una fiebre por este modo narrativa recientemente. En realidad, los remakes son una práctica que ha estado presente desde el inicio de Hollywood.

De hecho, Disney ya ha realizado live-actions como El Libro de la Selva en 1994 y 101 Dálmatas en 1996 que ya cumplen más de dos décadas desde su estreno. Los live-action remakes como tal no son algo nuevo.

Mucho se ha criticado al respecto de la práctica de hacer remakes. Temas como la pereza de los estudios para contar nuevas historias y el constante reciclado de personajes para explotar el fandom son constantes en la discusión. Es muy cierto que el mayor volumen de entregas de los grandes estudios de Hollywood son secuelas, remakes o spinoffs que derivan de una historia original.

 

Aladdin live action

Particularmente los remakes liberados entre 2010 y 2020 están inspirados en los mayores éxitos de Disney desde 1937, cuando estrenó Blanca Nieves. Sin embargo, las películas que han captado la mayor atención estos últimos años han sido aquellas inspiradas en las animaciones de los 80 y 90. Se ha propiciado así, un fenómeno generacional que afecta la recepción de estos remakes. En especial entre aquellos que crecimos durante estas décadas,

Actualmente, esta generación, cerca o en sus treintas, ya tenemos algún tipo de relación con estratos más jóvenes; y, por lo mismo, estamos reencontrándonos con el mundo infantil de una u otra manera.

Las películas de Disney siempre han sido una importante fuente de entretenimiento y, para bien o para mal, de cultura infantil.

Y ahora, estos remakes con las que crecimos, se están llevando a cabo cambios muy significativos a las historias originales, con lecturas políticas y sociales acorde al siglo XXI.

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Disney ha cambiado su manera de representar temas raciales, feministas, políticos y sociales. Es un cambio y una evolución que sucede, no a pesar de los remakes, sino debido a los remakes.

Estos son algunos de los temas predominantes en los que los remakes han hechos cambios significativos.

La bella y la bestia remakes de Disney

Feminismo

Claramente el tema feminista es un tópico importante al hablar de las películas de Disney. Tras años de promover el romance y la vida de princesas, Disney recibió criticas debido a la manera fantasiosa en la que manejaba el rol de las mujeres como damiselas en peligro, y la pasividad sobre su propio destino. Era imposible continuar con esta perspectiva del siglo XXI.

La conciencia que la compañía ha desarrollado al respecto es visible. Algunos ejemplos al respecto pueden verse en remakes como Cenicienta. La versión animada fue estrenada en 1950, pero al verla al lado de su remake de 2015 es fácil detectar las modificaciones.

El personaje de Cenicienta es mucho más tridimensional: conocemos mejor sus motivaciones y, aunque sigue siendo Cenicienta, es una mujer mucho menos pasiva cuyo mantra es tener coraje y ser bondadosa.

Esta revolución en el guion también lo pudimos constatar en La Bella y la Bestia (1991/2017), en la que el personaje de Bella es mucho más activo y menos resignado a su captura. O en Aladino que, a comparación de su entrega en 1992 cuando el (único) personaje femenino es dependiente de los hombres a su alrededor, 27 años después podemos verla convertirse en líder de su país, con una agenda y ambición propias.

 

Los malos no son malos solo porque sí.

Otro importante cambio en estas películas es la manera en la que los villanos están escritos. En la mayor parte de las películas animadas, los villanos que enfrentaban los héroes no contaban con explicación alguna de por qué eran los antagonistas.

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Disney promovía la idea simplista de que hay gente buena y gente mala por naturaleza sin contar las circunstancias que los rodean. Hoy, los villanos, cuentan con una historia detrás que explica su cosmovisión y sus motivaciones. Gastón es un veterano de guerra, la madrastra de Cenicienta se siente abandonada, Jafar viene de circunstancias de pobreza, entre otros.

Esta nueva manera de ver la humanidad de los personajes que consideramos villanos, llegó incluso hasta la historia de La Bella Durmiente. De esta, tomaron a la mayor villana y la hicieron protagonista de su propia historia, Maléfica.

Particularmente en la reciente secuela, incluso enfatizan que nuestra visión de los otros puede estar alterada por la propaganda y ataques de sus enemigos políticos. Lo que me lleva al siguiente punto.

 

Rey León remakes de Disney 

Temas políticos.

Los temas políticos también han sido restaurados de distintas maneras en las historias. Aunque es completamente comprensible que Disney nunca manejaría opiniones incendiarias, ha encontrado la manera de incluir sutiles comentarios políticos que claramente toman una posición.

Ejemplos de esto son El Libro de la Selva es una historia que, de nuevo, desde sus orígenes es sumamente racista. En su remake de 2016 logró corregir mucho al respecto y promueve una mentalidad ambientalista.

Al mismo tiempo, es difícil distanciar el mensaje antibélico de Aladino de la situación en Medio Oriente, sumado a la frase de Jafar al decir: “Robas un pedazo de pan y eres un ladrón. Robas un país y eres un hombre de estado”.

El Rey León también enfatiza los peligros de abusar de los recursos naturales de una manera que la animación original no lo hacía, y corrige escenas de crueldad animal.

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Aunque aún falta tiempo para el estreno de la nueva versión live-action de Mulan (2020), sabemos que la película de 1998 no fue bien recibida por el público chino ya que alteraba de muchas maneras esta tradicional leyenda del país.

La nueva versión hace ya un esfuerzo por corregir esto y buscar ser fiel a sus orígenes, mostrando respeto por la cultura originaria de la historia.

 

Libro de la selva

 

Temas raciales y diversidad.

En la misma línea de diversidad cultural, también podemos ver un importante cambio en la representación que la compañía está buscando promover.

El Rey León, Aladino, Mulan, son películas que en sus remakes están corrigiendo el grave error de apropiación cultural de sus antecesoras.

Aún más, el ya muy sonado caso del casting de la actriz y cantante afroamericana, Halle Bailey, para La Sirenita, no solo mantiene esta diversidad racial dentro de los límites de lo políticamente correcto, sino que lo lleva más allá tomando “un riesgo” que hubiera sido imposible ver tomar a la compañía una o dos décadas atrás.

Con todo esto, no quiero decir que ahora Disney sea el mayor ejemplo de conciencia política a seguir. Claramente todavía tienen prácticas problemáticas. Sin embargo, el poder de estos remakes es precisamente poder ver el progreso que se ha generado en este frente.

Para las nuevas generaciones esto no significa un cambio de paradigma, sino que es el paradigma que están construyendo y es alentador pensar que estas perspectivas progresistas ya son parte del mainstream.

Que estos sean los temas tratados por las películas comerciales significa que se está haciendo el lugar común y el nuevo normal del cual partir para, poco a poco, seguir mejorando como sociedad.


Acerca de Mariana Pintado 2 Articles
Licenciada en diseño gráfico, maestra en Film Studies de la Universidad de Kent. Actualmente candidata para doctorado en Film & TV Studies en Universidad de Glasgow, donde su investigación se centra en la exploración del tiempo a través de multiplicidades en el cine.