Guy Ritchie: el peso del éxito temprano

Guy Ritchie

Con sólo 30 años de edad Guy Ritchie irrumpió en la escena cinematográfica internacional en 1998 con su ópera prima Rock, Stock and Two Smoking Barrels ganándose la admiración y el reconocimiento de quienes vieron en él a un director con una propuesta original. Apenas había llegado el año 2000 y con el lanzamiento de Snatch el cineasta inglés era ya considerado como un autor en ciernes. Sin embargo, todas las expectativas generadas se volvieron en su contra al no alcanzar los niveles de calidad de sus primeras obras y su nombre comenzó a ser objeto de duras críticas e, incluso, de mofa.

 

Guy Ritchie in Sherlock Holmes (2009)

Ritchie y el éxito

Guy Ritchie es un director doblemente castigado. Por un lado carga sobre sus hombros, con relativa justicia, el peso de sus fracasos cinematográficos. Por otro, parece sentenciado a vivir bajo el reproche de haber alcanzado sus notas más altas como autor apenas iniciada su carrera. 

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En el imaginario colectivo las carreras profesionales son concebidas como una trayectoria ascendente. Cuando Ritchie sorprendió al mundo con sus dos primeras cintas, Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) y Snatch (2000), las expectativas sobre a dónde podía llegar el entonces joven director se desbordaron. 

A la fecha ninguno de los trabajos de Ritchie ha vuelto a rozar siquiera el nivel de genialidad y asombro de sus primeras entregas. Desde entonces se le acusó de ser un mago de un solo truco y se llegó al absurdo de responsabilizar a Madonna, su esposa durante la peor etapa del director, de drenar su capacidad creativa.

 

Colin Farrell in The Gentlemen (2019)

El estilo…¿lo es todo?

Con Guy Ritchie se está frente a un tipo con un estilo propio para hacer cine. El sello de un director se conforma a partir de la combinación de diferentes factores visuales, auditivos, temáticos y narrativos que entran en juego y que permiten distinguir la obra de un autor de la de otro. 

Quizás con la excepción de Aladdin (2019), Ritchie se ha preocupado por impregnar su filmografía de un estilo personal. Si se obligara a describir este sello con un solo adjetivo podría usarse el de vertiginoso. Las características más distintivas en la obra de Ritchie están orientadas a sacudir al espectador vía el apresuramiento de los hechos.

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Los cortes en la edición, los cambios de ritmo en las escenas, la posición de la cámara, la velocidad con la que sus personajes parecen escupir sus diálogos y la selección musical para acentuar las escenas, firman el trabajo de este director británico. Con ello Ritchie se propone avanzar la acción de manera en que su público comparta la sensación de riesgo o agitación de sus personajes.

Aunado a ello, Ritchie, como director y escritor, se ha ocupado en presentar historias sobre robos, atracos, estafas y clandestinidad. Lo que se mueve entre las sombras forma parte de su interés, más aún si se puede contrastar con las dinámicas de las clases altas. Sus personajes se caracterizan por ser sarcásticos, irreverentes y atrevidos, a los cuales arropa con buenos diálogos y estiliza con un impecable diseño de vestuario.

 

Brad Pitt and Jason Statham in Snatch (2000)

El mejor Ritchie

No hay duda de que el mejor Guy Ritchie se encuentra en Lock, Stock and Two Smoking Barrels y Snacht. La verdadera discusión comienza al elegir una de estas dos cintas como la mejor del director. Hay quienes valoran más su primer filme por lo sorpresivo y refrescante que resultó su irrupción. Mientras hay quienes consideran que fue en su segundo filme en el que Ritchie logró pulir y elevar sus conceptos, convirtiendo a Snatch en su mejor filme. 

Aunque ambas películas se sitúan en entornos clandestinos y criminales, en Snatch Ritchie logra separarse con mayor claridad de Tarantino, de quien sin duda y sin tapujos está influida su obra, lo que la vuelve un trabajo aún más auténtico y, quizás, mejor acabado que Lock, Stock and Two Smoking Barrels. Desde entonces el sello de Ritchie ha coqueteado con el ingenio y la calidad en solamente dos ocasiones: RocknRolla (2008) y The Gentlemen (2020). 

En estas dos cintas el director volvió al origen, retrabajó sus temas y sus formas, entregando productos que fueron bien recibidos luego de haber perdido la brújula con Swept Away (2002), Revolver (2005) y The Man from U.N.C.L.E. (2015). Lo anterior sin mencionar Aladdin, en la que el director se desdibujó frente a los designios de Disney para entregar la versión live action del clásico animado.

Will Smith and Mena Massoud in Aladdin (2019)

Director de Blockbusters: ¿Toma el dinero y corre?

A pesar de que en ocasiones se vieron cuestionadas son cualidades como director, Ritchie atrajo el interés de grandes estudios (Warner Bros. y Disney) con el propósito de que se hiciera cargo de millonarias producciones. Esto fueron los casos de Sherlock Holmes (2009 y 2011) y Aladdin. Ambas con diferentes resultados.

En el caso de las dos películas sobre el más famoso detective inglés, Sherlock Holmes, Ritchie logró plasmar su firma y, a su vez, refrescar un personaje clásico con su estilo vertiginoso. Persecuciones, peleas clandestinas, movimientos de cámara frenéticos y un protagonista sarcástico hicieron de ésta una saga entretenida y un éxito en taquilla.

En lo que respecta a Aladdin, el resultado fue distinto. Si uno observa los primero minutos de esta cinta es posible percatarse de la mano de Ritche. El protagonista es un ladrón, un personaje recurrente en la filmografía del director, y se le ve escapando de sus perseguidores en una entretenida secuencia. Sin embargo, conforme avanza el filme Ritchie desaparece al punto en el que Aladdin pudo haber tenido a un director genérico a su cargo.

Sin embargo, resulta interesante que con Aladdin, Ritchie se mimetiza con sus personajes más pícaros. Aceptó un trabajo millonario, tomó el dinero de Disney y corrió a trabajar en un nuevo proyecto personal: The Gentleman, una historia alrededor del negocio de la mariguana ilegal. Esta es una película en la que Ritchie proyecta la pasión que le significa hacer cine y, de manera más específica, la pasión por hacer su cine.


Acerca de Raúl Orozco 46 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.