Perdí mi Cuerpo: la gran sorpresa de fin de año

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Para muchos el cine de animación está destinado a las historias infantiles. Nada más lejos de la realidad cuando recordamos la existencia de películas como Anomalisa (Charlie Kaufman y Duke Johnson, 2015) o Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007).

Por su versatilidad, la animación permite explorar de una forma diferente temas que en un live action podrían resultar un tanto extravagantes. Este es el caso de Perdí mi cuerpo (J’ai perdu mon corps) del francés Jérémy Clapin.

Historia de una mano

La protagonista de Perdí mi cuerpo es la mano que pertenecía a Naoufel, un chico que trabaja como repartidor de pizzas y que es bastante retraído.Desde el inicio, la película va alternando el trágico pasado de este chico con las peripecias que la mano tiene que pasar para lograr regresar con su dueño.

En este viaje nos enteramos que Naoufel está acostumbrado a ser menospreciado, tanto así que cuando alguien muestra cierta cordialidad con él, no tiene idea de cómo responder o sentirse. Las condiciones en las que se ha desarrollado lo han llevado a desconectarse del mundo, muestra de ello es el uso de sus audífonos para alejarse de la realidad.

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En el momento en que este chico cree haber encontrado una conexión con otro ser humano es que su vida experimenta cambios. Ese vínculo especial le motiva a dejar su pasado atrás y convertirse en alguien nuevo. Sin embargo, las cosas no salen como él lo esperaba.

Candidata a ganar premios

Toda esta información llega a nosotros a través de la mano cercenada, quien a través de algo parecido a una conciencia, es capaz de tomar decisiones y recordar lo necesario para saber a dónde dirigirse.

Es así que la mano se convierte en una representación bastante literal del apego, de ese “no dejar ir”. También, resulta curioso que el momento más determinante para ambos, la mano y el cuerpo al que una vez perteneció, tenga que ver con un salto de fe, en el que “soltar” se convierte en algo inevitable.

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La premisa de Perdí mi cuerpo es curda, pero al mismo tiempo llena de una profunda melancolía, en la que el soundtrack a cargo de Dan Levy juega un papel muy importante. Es casi seguro que esta película forme parte de la próxima temporada de premios, así que si les interesa, ya es posible encontrarla en Netflix.


Acerca de Sarai Rosas Bautista 26 Articles
Soy Sarai Rosas Bautista, licenciada en Comunicación y Periodismo por la UNAM. Amo el cine, así que paso la mayor parte del tiempo aprendiendo sobre él. Disfruto viajar y ser una nerd.