Big Mouth: la serie más cochina de Netflix

Lulú Petite nos habla de ¡SEXO!.... en la serie Big Mouth, la irreverente comedia animada de Netflx que sin pudor habla de adolescencia y sexualidad.

big mouth

El humor sexual, escatológico, explícito, vulgar y perverso de Big Mouth es insoportable y, supongo, es lo que la hace perfecta.

Se trata de una serie de dibujos animados para adultos, en capítulos de 30 minutos, que presenta el andar de un grupo de jóvenes centennials por la terracería de la pubertad. Un ¿coming-of-age? irreverente, en el que los personajes conviven con los monstruos de sus apetitos hormonales explorados con el lenguaje y visión propias de un preadolescente.

Hilarante y sin ningún tipo de correa que limite lo explícito de su planteamiento, Big Mouth explora distintos hitos de la adolescencia y la sexualidad así como los cambios que experimenta el cuerpo y los impulsos y deseos que vienen con esos cambios.

Nuevos personajes, mismo desenfreno

Sin pudor y con mucho desenfreno, Big Mouth abarca un amplio espectro de temas: la adicción a las redes sociales, la vergüenza, la masturbación obsesiva (masculina o femenina), el incesto, la menstruación, la homosexualidad, el sexting, el erotismo, las preferencias, la identidad y el espectro sexual, la pornografía, el fetichismo, el poliamor, el crecimiento de los senos y del vello púbico, la rebeldía, la menopausia, la soledad, la depresión y, desde luego, el enamoramiento.

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La temporada 3 de Big Mouth –con nuevos personajes y mayor desenfreno- sigue la línea de las dos primeras temporadas pero se toma aún más libertades. Como sucedió desde la segunda temporada, en algunos capítulos abandona la estructura lineal para incluir sketches y parodias fuera del argumento original.

La serie sigue siendo cínica, tajante, divertida y, sobre todo, atípica para los tiempos actuales donde todo lo que se dice en medios (tradicionales o electrónicos) será puesto bajo el escrutinio moral de los modernos torquemadas.

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La vulgaridad como método

Es difícil pensar que siga viva una serie como esta que abraza su propia vulgaridad como método para hablar de frente sobre la sexualidad.

Los animadores se valen de todo para mostrar el difícil paso de la niñez a la adolescencia: partes íntimas que hablan (con ojos y boquita), lenguaje soez, desnudos, bromas políticamente incorrectas y más. Con una sutileza disfrazada en medio de tanta ordinariez, Big Mouth explora entre risas el significado y vicisitudes de un tema tan complejo como la pubertad y el sexo.

Big Mouth es una buena comedia. En principio podría parecer tan profunda como un plato, pero pronto te darás cuenta de que es una simpática crítica a la sociedad moderna, a sus valores, a su hipersexualización. Más allá del siglo en que vivimos, crecer siempre duele, y habrá monstruos que nos invitarán a hacer toda clase de idioteces y locuras que las hormonas nos dicten.

Al menos yo, desde mi muy particular estilo de vida, agradezco a la bendita testosterona, que en los momentos indicados y con los estímulos correctos, convierta a hombres hechos y derechos en animosos púberes que sólo repiten: “Tetas, tetas, tetas”.