Tick, tick…BOOM!: un musical que no es para las masas

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¿Qué es un legado? Es plantar semillas en un jardín que nunca llegas a ver. Escribí unas notas al principio de una canción que alguien cantará por mí. 

 

Lin-Manuel Miranda, The World Was Wide Enough, de Hamilton: An American Musical. 

 

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A Lin-Manuel Miranda le gusta hablar de los legados. Tiene dos musicales enteros que hablan de eso, Hamilton e In the Heights. Otra cosa que le gusta es, obviamente, el teatro. Tiene tres premios Tony  y un Pulitzer. 

Con Tick, tick…BOOM!, Miranda junta sus dos grandes pasiones mediante la adaptación de este musical, escrito por el compositor Jonathan Larson (ya fallecido) y que además inaugura a Lin-Manuel como director.

El ruido en tu cabeza

Desde que era yo una adolescente había escuchado de Tick, tick…BOOM! Sabía que tenía pocos actores en escena y que había sido escrita por Jonathan Larson, el mismo compositor de RENT (uno de los musicales modernos más famosos, podría decirse). 

Pero incluso en el mundo de los fanáticos de musicales, Tick, tick…BOOM! es una obra bastante olvidada, y además, nunca llegó a Broadway. 

La premisa es simple: es una obra en la que solo salen 3 actores, uno de ellos interpretando a Jonathan Larson, y los demás interpretando al resto de los personajes. 

En ella, Larson cuenta cómo en su cabeza escucha un tick, tick que puede interpretarse como la ansiedad por cumplir 30, todo en la víspera del estreno de un musical que lleva escribiendo casi toda su juventud. 

 

La versión Netflix

Honestamente, habría sido de utilidad saber todo esto antes de ver la adaptación en Netflix. Y es que no suena como un musical para las masas o algo que todos puedan digerir. Si lo piensas, estás viendo la historia de cómo este musical fue creado. Un asunto muy meta.

Así que estuve pensando durante toda la película (como siempre suelo hacerlo), ¿por qué Lin adaptaría este musical tan bizarro? E incluso empecé a verlo con mucha precaución, pues el guión de la película es de Steven Levenson, el mismo escritor de esa basura de Dear Evan Hansen

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La magia de Tick, tick…BOOM! recae en que todo se cuenta a través de los tres actores en escena…la cosa más Off-Broadway que existe. Pero la verdad es que la adaptación funciona porque solo en cine se pueden llenar esos huecos de la historia, donde en vez de tener a solo 3 actores, podemos ver los escenarios que en la obra solo nos describen. 

Así que, extrañamente, este musical sí funciona para la pantalla grande. Ahí mi primera sorpresa. 

 

El masajista tuvo la culpa

Conforme avanzaba la historia, me sentía más y más sorprendida por la actuación y la voz de Andrew Garfield, quien interpreta a Jonathan Larson. Es cierto que no tiene la voz más entrenada del mundo (como el mismo Jonathan Larson, la verdad), pero tampoco llega a niveles de Ryan Gosling en La La Land

La historia de cómo llegó al proyecto es muy curiosa: un amigo en común, el masajista Greg Miele, estaba atendiendo a Lin-Manuel Miranda, quien ya había pensado en Garfield para el papel después de verlo en la obra Angels in America (de Tony Kushner) en 2018. 

Miranda le preguntó a Miele si Andrew sabía cantar, y Miele, como buen amigo, le dijo que tenía la voz de un ángel. En cuanto Lin se fue, Miele le llamó a Garfield para decirle que tenía que tomar clases de canto pero ya. Y el resto, es historia.  

 

El factor Garfield

Lo que Andrew logra es expresar a la perfección todo lo que está sintiendo Jonathan Larson, casi como si él mismo hubiera vivido su vida. 

Está la ansiedad por cumplir 30, la frustración por no poder acabar de escribir una canción, el dolor de ver a sus amigos enfermos de sida, la perseverancia al seguir sus sueños, la pérdida de un amor, la epifanía, la ambición de escribir el primer musical de la generación MTV, la admiración por un ídolo. 

Todo esto lo transmite con los mismos gestos y manierismos que Larson. Es verdaderamente impresionante. 

Una de las actrices más respetadas del teatro musical, Sutton Foster, dijo alguna vez que lo más importante en un musical es la actuación, porque el canto sin actuación es solo ruido, bailar sin actuar es solo movimiento; hagas lo que hagas en el escenario, si no tiene un sentido de realidad o un propósito, solo es fanfarronear. 

Andrew Garfield defiende esta tesis al recordarnos a todos la importancia de la actuación en los musicales, con una de las mejores interpretaciones de su carrera. Es evidente el respeto que tenía por la obra y el artista, y además de todo, se ve que su trabajo vino del corazón. 

Hay rumores de que podría llevarse su primer Óscar por esta interpretación. Sin duda, se merecería mínimo la nominación (y de una vez nomínenlo por andar jurando que no está en la siguiente película de Spider-Man, qué magnífica actuación).

Andrew Garfield en Tik Tik Boom

Más de tres actores

Contrario a varios musicales en la pantalla grande, Tick, tick…BOOM! tiene un elenco que le brinda el apoyo perfecto a su protagonista, y brilla junto a él. 

Todos tienen un gran carisma, es un elenco diverso y con gran talento. Se agradece mucho tener, por ejemplo, a un actor de ascendencia latina como Robin de Jesús en el papel de Michael. Su voz es prodigiosa, como la de Joshua Henry, quien interpeta a Roger. 

Fue una gran sorpresa ver a MJ Rodríguez, la primera actriz transgénero en estar nominada a un Emmy, en el papel de Carolyn. Su participación también fue un agradable guiño, ya que ella interpretó a Angel Dumont Schunard en la presentación Off-Broadway de RENT en 2011. 

Y Alexandra Shipp, como Susan, el interés amoroso, desarma con su gran belleza, carisma, temple y voz perfectamente entrenada. 

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Claro, no podía faltar la presencia presencia de actrices más conocidas como Vanessa Hudgens o leyendas como Judith Light, pero están completamente contenidas y resalta la consciencia de que esto es un trabajo colectivo y no está hecho para que brille solo una persona (no como otros, ¿verdad, Dear Evan Hansen?). 

Y además de todos ellos, debo decir que fue un veradero deleite encontrarme con todos los cameos de estrellas de Broadway: Philippa Soo y Renée Elise Goldberry de Hamilton, Andrew DeShields de Hadestown, la mismísima Bernadette Peters, Laura Benanti, Alex Lacamoire, Christopher Jackson, Jelani Alladin…solo por mencionar algunos. 

Fue en ese momento que comprendí que estaba viendo un musical muy diferente. Al ver a todas esas estrellas de Broadway, sentí que estaba viendo a mi gente, a mi comunidad. Sentí que Lin me hablaba personalmente y me daba un apretón en el brazo, reconociéndome, porque él sabe que yo algún día quise estar ahí con ellos. Y además de todo eso, quisiera estrechar virtualmente su mano porque no hubo ni medio cameo de James Corden. Un verdadero acierto. 

Después de ver a tantos actores que admiro y cuyas voces me han acompañado durante gran parte de mi vida adulta, entendí por qué Lin quiso adaptar este musical. No fue un asunto de soberbia, como en muchos otros. Tampoco fue ambición o aburrimiento. No. Yo creo que Lin escogió este musical por amor, por continuar la cadena de favores. 

 

No es para las masas

Solo alguien como él, que empezó desde abajo trabajando en un McDonald’s y de maestro sustituto, puede entender el mensaje de Tick, tick…BOOM! Todos los que amamos el teatro y lo hemos vivido, hemos escuchado ese tick, tick en nuestras cabezas. ¿Qué tal que no logro montar la obra a tiempo? ¿Qué tal que nunca llego a esa nota? ¿Y si a nadie le gusta lo que escribí? Tengo tantos años, a esta edad mis héroes ya habían gando Tonys. Algún día cumpliré 30. ¿Se me está acabando el tiempo? ¿Realmente tengo talento? Am I cut out to spend my time this way?

Este no es un musical para las masas, claro que no. Si les gusta, qué bueno (y no veo por qué no les gustaría, este es un musical magníficamente actuado y dirigido). Pero nadie está pensando en las masas o en aquellos a los que no les gustan los musicales. 

No pretende convencer a nadie de nada, las canciones ni siquiera son tan pegajosas como en musicales más comerciales. Jonathan Larson lo escribió y Lin lo adaptó pensando en nosotros, los del teatro, los de las artes. Por eso los cameos, por eso el tick tick, las referencias a otros musicales. 

En la obra, Stephen Sondheim (compositor de West Side Story, Into the Woods, Sweeney Todd) es el ídolo de Larson, y una gran influencia en su trabajo. Y Larson es el ídolo de Lin, como muchas veces lo ha mencionado. 

Miranda escogió adaptar esto como devolviéndole el favor a Larson por todo lo que lo inspiró. Lo hizo para mantener su legado, uno que Jonathan nunca llegó a ver, pues murió a los 35 la noche antes de que RENT se presentara al público por primera vez. Tal vez de ahí viene la importancia que le otorgó a cumplir 30 en el musical. ¿Habrá sabido, entonces, que los 30 marcarían el principio de su camino hacia la muerte?

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Todos son bienvenidos

Hubo una ocasión, allá por 2016, en la que el entonces vice-presidente de Estados Unidos, Mike Pence, asistió a una función de Hamilton en Broadway. Después de que uno de los actores le dedicara un mensaje al final de la obra, Lin-Manuel escribió en Twitter que todos son bienvenidos en el teatro. Y creo que desde entonces, ha mantenido esa promesa en todos los trabajos que ha realizado. 

Siempre procura tener un elenco diverso, contar diferentes historias, buscar incluir a todos. Y todo esto siempre manteniendo el gran amor por lo que hace, y el respeto a una industria que adoró desde el principio de su vida. 

En un momento difícil para los musicales en el cine, es una gran sorpresa encontrarse con Tick, tick…BOOM!, y conocer más sobre Jonathan Larson que, bueno, la calidad moral de RENT es cuestionable, pero la suya es una historia de éxito. Logró triunfar en la industria, cuando estuvo a punto de abandonar su sueño varias veces. Dejó un legado que tantos otros han procurado proteger. 

Tick, tick…BOOM!, y todo lo que surge a raíz de él, es algo que solo puede suceder en el brutal y hermoso mundo del teatro. Solo me queda agradecer el ser parte de este, a pesar de todo. 

Y también agradezco estar viva al mismo tiempo que Lin-Manuel, quien tal vez sea mucho mejor director que cantante o actor. Tick, tick…BOOM!  es un bálsamo para quienes seguimos enamorados del teatro, cueste lo que cueste. Lin-Manuel, al rescatar este musical y poner los reflectores sobre él, elige hablar del teatro no desde el miedo, sino desde el amor. Un profundo amor.