Talk To Me: la exitosa cinta de terror de A24

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Talk to Me, la ópera prima de Danny y Michael Philippou toma como pretexto las posesiones espirituales para contarnos una subtrama sobre adolescentes que aprenden a lidiar con la aceptación, la sexualidad, el manejo del duelo, la ira. Al fin y al cabo jóvenes, las decisiones que toman son por demás cuestionables, envueltas en un misterio sobrenatural. Esto es un thriller con toques de coming of age.

Mia (Sophie Wilde) es una adolescente que sigue sin superar la partida de su madre quien lleva dos años de haber fallecido. Para evadir la tristeza, convence a su mejor amiga Jade (Alexandra Jensen) para que la acompañe a una fiesta cuyos organizadores se han vuelto virales tras publicar videos en los que supuestamente se ve cómo contactan a los muertos mediante una misteriosa mano embalsamada.

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El procedimiento es como sigue: la persona que esté dispuesto a jugar debe sentarse al centro de la habitación, tomar la mano embalsamada y decir “Háblame”. En ese momento los espíritus se hacen presentes, pero lo interesante viene cuando el jugador dice “te dejo entrar”, entonces sucede la posesión. Los jugadores solo tienen 90 segundos para estar en trance o de lo contrario se quedarán atrapados en un limbo.

Retos de TikTok

Con gran naturalidad, los hermanos Philippou (surgidos de Youtube) muestran cómo los centennials hacen cualquier trend de Tik Tok sin importar las consecuencias: ya sea beber algún jabón para ropa, aventarse de un acantilado o en este caso, el permitir ser poseído por un fantasma mientras los amigos graban todo en video, no importando lo bochornoso o humillante que resulte ello. 

Toda la experiencia no es sino una metáfora sobre los ritos de iniciación a las drogas, y es que al igual que los protagonistas, muchos jóvenes ceden por la presión social, ya sea para sentirse aceptados o para simplemente impresionar a alguien que admiran -como Riley (Joe Bird), hermano menor de Jade- o como Mia, quien lo hace para evadir el dolor. Los jóvenes no pueden parar, recordando un poco las actitudes adictivas que se mostraban en Requiem for a Dream (2000) de Darren Aronofsky.

Con la primera escena, los directores australianos logran establecer de manera rápida y efectiva en el espectador una gran tensión que se mantiene durante buena parte de la película, hasta que ciertos eventos que hacen predecible la trama empiezan a surgir. 

 

Tinte ochentero

De hecho, la cinta tiene mucho la vibra del cine de terror ochentero: el grupo de adolescentes, adultos ausentes, malas decisiones que los persiguen son características en Pet Sematary (Lambert, 1989), y sin duda también recuerdan a The Evil Dead (1981) de Sam Raimi

Pero a diferencia de los slashers ochenteros, Mia no es el estereotipo virginal y perfecta de la final girl, por el contrario, en varias escenas nos muestran cómo quiere regresar con su ex Daniel (Otis Dhanji), sin importarle que ahora sea la pareja de Jade, llegando a una escena que sin duda fascinara a Tarantino.

La trama, aunque sencilla, está bien trabajada, pues respetan las reglas establecidas del uso de la mano (aunque a media película agregan dos, sin las cuales no funcionaría el final).

 

Falsas expetativas

Otro punto en contra de la cinta es que la película no es de terror aunque así la promocionan las distribuidoras. Quien llegue con expectativas de un cine de terror clásico saldrá decepcionado. Como se mencionó antes, esto principalmente un thriller, con dos escenas que rayan en el gore, las cuales están perfectamente ejecutadas.

A24 se anota otro acierto al distribuir una cinta independiente, que nunca se siente barata a pesar de costar menos de cinco millones de dólares, y que, al no producirla, no tiene partes que le sobren o hayan alargado de más como en la mayoría de sus películas.