Perdida: un buen thriller entre el mar de comedias románticas

Luego de una pésima campaña publicitaria, llega finalmente 'Perdida', la nueva película de Jorge Michel Grau remake de una exitosa cinta colombiana

Perdida

En Perdida (Grau, 2019), Eric (José María de Tavira) es un director de orquesta que, despechado por que su esposa lo ha abandonado, se va de discreta pero efectiva borrachera a un bar de la CDMX. Ahí conoce a Fabiana (Cristina Rodlo), una mesera del lugar que, ante el exceso de copas del desconocido, considera que es buena idea darle asilo en su casa. Es así como inicia este improbable romance.

Hombre acaudalado, Eric lleva a Fabiana a su espectacular casa en el desierto de los leones donde tienen largas sesiones de sexo en amplias habitaciones franqueadas por grandes ventanales y espejos que van de piso a techo.

La cosa se complica cuando llega la policía. Ahí es donde Fabiana se entera que Eric está casado, pero que su esposa simplemente un día se fue de la casa y desapareció. Las autoridades buscan al director de orquesta para que reconozca el cuerpo de una persona que probablemente sea su esposa. Fabiana (que para entonces y sin explicación alguna parece ya vivir en esa casona) se queda sola, pero detecta cierta presencia sobrenatural en el lúgubre pero moderno caserón. ¿Acaso será el espíritu de la esposa?

 

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Si es un remake… pero no de la que creían

Contrario a lo que muchos creían, Perdida, el cuarto largometraje del mexicano Jorge Michel Grau (Somos lo que Hay, 7:19) no es un remake de Gone Girl (Fincher, 2014), pero si es el remake de otra exitosa cinta colombiana llamada La Cara Oculta (2001, Baiz).

Aunque Michel Grau acepta filmar la cinta, se asegura de hacer cambios importantes en el guión para privilegiar el thriller y la parte sobrenatural de la historia por encima del relato de despecho pasional, tema central de la versión original.

El llamado suspension of disbelief debe entrar casi de inmediato ante una serie de situaciones que en nuestra triste realidad nacional son improbables (por no decir de plano inverosímiles): ¿qué mujer de la CDMX sería capaz de llevar a un desconocido a su departamento nomás porque medio lo vio guapo?, ¿qué director de orquesta se va a emborracharse a un bar de poca monta?, ¿realmente ganan tan bien los directores de orquesta como para tener una casa así en el desierto de los leones?

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Thriller clásico

Quien quiera quedarse en esas barrera de entrada, adelante. Esto se trata de un thriller clásico, muy a lo The Twilight Zone, donde lo que importa es la capacidad de la película para ir contagiando al público de la sensación de peligro, del misterio acechante, de las verdaderas intenciones de los personajes.

La mayoría del tiempo, Jorge Michel Grau logra captar nuestro interés, principalmente por tres elementos: un score y diseño de audio que inteligentemente aprovecha la condición de director de orquesta del protagónico para poner de fondo música clásica (que obviamente eleva la tensión), las cuidadas imágenes y encuadres de su fotógrafo de cabecera, Santiago Sánchez, quien en todo momento hace un juego de espejos que agrega nivel a la narrativa, y el arma secreta de esta cinta: una Cristina Rodlo que se adueña de la lente y se roba prácticamente toda la película aún y cuando su personaje no tiene muchos diálogos.

Final inesperado

En el afán por hacer más local la trama (y para hacer más plausible cierto elemento medular de la misma) Michel Grau mete, con calzador, referencias al 2 de octubre mexicano mediante un personaje que tiene ligas a algún político de aquella época y que, para rizar más el rizo, era el dueño original de la casa.

El giro de tuerca no sé si es sorpresivo (soy medio malo adivinando este tipo de películas) pero entiendo que para muchos será, como se dice en el idioma de Cervantes, una jalada. En lo personal, ya para entonces, no me importó: Perdida había mantenido mi interés, el thriller me había contaminado de dudas, y yo mismo me había perdido, pero en los ojos de Cristina Rodlo.

Perdida resultó ser mucho más de lo que yo esperaba obtener de esta película y mucho más de lo que a últimas fechas nos tiene acostumbrados el cine mexicano. Vamos de gane.