Gastón Pavlovich: de El Estaudiante a The Irishman

Gastón Pavlovich accede a platicar con nosotros sobre Scorsese, el cine, y la mala concepción que hay sobre el trabajo de un productor.

Pavlovich

En el marco del festival de cine de Cabos, Gastón Pavlovich nos recibe en una sala de juntas dentro del magnífico hotel Nobu que, a la sazón, es propiedad de Robert De Niro, invitado de lujo del festival.

Amable, cordial, contento, Pavlovich (nacido en Sonora) se muestra abierto para hablar largo y tendido sobre su extraordinaria historia: un ganadero que saltó al sector público y que tras la muerte de sus abuelos, decide escribir una historia en forma de homenaje. Esa historia se convirtió en El Estudiante, la exitosa cinta mexicana de 2009 que lo estrenaría como productor.

Ahora, y luego de trabajar con leyendas como Jerry Lewis y Tom Hanks, es uno mas de los “muchachos” de Scorsese, el hombre que, cuando Hollywood lo abandonó, pudo materializar el sueño del director neoyorquino de filmar su personalísimo proyecto llamado Silence.

Ahora, Pavlovich tiene en la mesa a De Niro, Pacino y Pesci. Se ha convertido en uno de esos buenos muchachos.

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Aquí la plática que sostuvimos con el productor de The Irishman.

 

Tu primer trabajo en cine fue con El Estudiante, una muy exitosa película que escribiste y produciste. ¿Qué fue primero, el escritor o el productor?

Primero fue el escritor. Yo no tenía ni idea de cómo escribir un guión, más bien escribí una novela y ni siquiera fue con máquina de escribir, fue con una pluma y papel. Después empecé a preguntar qué seguía, ¿cómo hago para que esto se vuelva un guión y luego una película? Es entonces cuando nació el productor.

 

¿De dónde viene esa inquietud por hacer cine?

Fue desde que era un estudiante, estudié un año en Francia y vi “Cinema Paradiso” en 1989. Entré al cine sin saber de qué iba la película, estresado por los exámenes y salí fascinado, pensando en lo maravilloso que debe ser filmar una película así, que mueva el alma de tanta gente.

Después seguí con mi vida, soy ganadero, me meto al sector público, y viene la muerte de mis abuelos. Aquel hecho trágico es el que me inspira a inscribir y luego a pensar en la forma de llevar lo que escribí al cine. Me obsesioné con eso, renuncié a mi cargo en el gobierno.

Fue Horacio Servitje quien me apoyó, creyó en mí y así salió El Estudiante.

 

¿Cómo fue el primer acercamiento con Scorsese?

Sus agentes me buscaron, me recomendó Tom Hanks con ellos luego de que producimos Un Holograma para el Rey. Hablaron conmigo, me llenaron de preguntas hasta que finalmente me dijeron que Martin quería verme, en su casa, en Nueva York.

Volé al día siguiente, me llevaron a su casa (nunca supe a qué dirección ibamos), me presentó a su esposa, a su hija, y charlamos en su sala. Fue una charla muy agradable, muy personal, me preguntó sobre mi fe y mi relación con dios. Si hubo preguntas técnicas sobre cómo creía yo que podríamos hacer Silence, pero fue más una charla personal, sobre religión, sobre el cine, y muchas anécdotas.

 

¿Te impone la personalidad de Scorsese en esa primera reunión?

Yo sabía perfecto que él es un titán y yo no soy nadie. Pero tampoco podía sentarme a platicar con él como fan. Alguna vez Don Horacio Servitje me dijo que siempre que uno se sienta a la mesa a negociar, se debe hacerlo en igualdad de circunstancias, sin sentirte menor. Así llegué yo con Scorsese, no como alguien que lo admiraba sino como alguien que podía producir su película.

Con esa mentalidad es que yo empecé también a hacer preguntas, le pregunté si la idea era hacer una nueva versión de La Última Tentación de Cristo, y sobre el propósito de la nueva cinta. Creo que esas preguntas fueron las que lo convencieron en darme el proyecto.

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¿Cómo define Gastón Pavlovich el oficio de productor?

Que bueno que lo preguntas porque me interesa mucho que deje de diluirse la palabra “productor”. Muchos crees que se trata simplemente de la persona que pone el dinero y ya. Otras veces la gente piensa que se trata de gente a la que se le debe favores y sólo por eso ya están en la lista de productores. De hecho eso último si pasa, y en las grandes ligas, hay muchas películas con una larga lista de productores donde la mitad no hizo nada.

El verdadero productor es el equivalente a un presidente de consejo. Contrata a un director, contrata a actores y se encarga de que el producto que van a hacer sea el mejor, que se venda, que se vea. Ése es el verdadero productor. Es el responsable final, de la A a la Z. Si una película sale mal se dice que es culpa del director, puede ser, pero el responsable es siempre el director por que es el que contrató al director. Es el que tomó la decisión.

 

¿Hasta dónde se involucra un productor en el contenido de la película?, ¿le pediste algún cambio al ver el primer corte de Silence?

Técnicamente yo tengo el poder de cambiar lo que quiera de la película porque técnicamente el director, Scorsese en este caso, es mi empleado. Sólo le pedí que no durara tanto y que se metiera un score musical en partes donde no lo había.

 

¿Cómo llegas a The Irishman?

El mismo Scorsese me dijo que en agradecimiento por ayudarle en concretar Silence me daría a producir su siguiente película, que resultó ser The Irishman. 

 

¿Qué proyecto fue más complicado?

Definitivamente fue Silence. Con esa película estábamos solos, Hollywood lo abandonó, además el rodaje era en Taiwan, teníamos un crew muy pequeño, teníamos que procurar mucho a los actores principales que se habían puesto a dieta para el papel,en fin. Por mucho Silence fue más complicada que Irishman.

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¿Irishman reúne a unos de los actores más legendarios de Hollywood, cómo te sentiste al ser el jefe de todos ellos en este proyecto?

Yo ya estaba muy empoderado por Scorsese, ya me había aprendido a mover en este mundo y de nuevo, tenía que verme firme en la mesa, hasta que no los viera en el set haciendo sus líneas tal vez saldría el fan, pero mientras se trataba de un trabajo donde yo les garantizaba que llegaríamos a buen puerto. De Niro fue quien más me ayudó, el proyecto era más de él que de Scorsese.

Ahora que ya trabajaste con Scorsese, ¿qué sigue?

Ya cerré un trato con Endemol para hacer series, voy a hacer Antonieta, que es un proyecto muy importante, aún no sé ni siquiera quién podrá dirigirla y actuarla, pero la historia ya está escrita y quedó muy bien.

Me encantaría trabajar algún proyecto con Barbra Streisand, con quien ya platiqué y seguimos negociando. Me encantaría hacer un musical, ya tengo el guión que me emociona mucho, creo que será algo muy poderoso. Voy a buscar tarde o temprano a Paul Giamatti, es un gran actor, tengo un proyecto para él y lo voy a buscar. Me encantaría trabajar con Del Toro, con Cuarón, con Nolan me encantaría hacer algo muy diferente.

El truco está en convencerlos, que apuesten por la producción independiente, que vean que nuestras propuestas son diferentes pero interesantes.