Diamantino: el cuento de hadas traído al mundo real

Diamantino

El Festival de Cannes siempre se ha caracterizado por impulsar el cine «diferente», y aunque algunas de esas cintas de corte alternativo pueden resultar en un experimento arriesgado para el espectador, otras veces hay cintas que, aunque definitivamente sean bizarras, logran conectar con su audiencia.

Es el caso de Diamantino (Portugal, 2018), la más reciente película de los directores Gabriel Abrantes y Daniel Schmidt -ganadora de La Semana de la Crítica en Cannes 2018,- que nos traen una historia para nada convencional pero sí llena de amor y cachorritos gigantes.

Se trata, prácticamente, de un cuento de hadas. Diamantino (Carloto Cotta) es un astro futbolista (muy parecido a Cristiano Ronaldo) que para concentrarse al chutar un gol, piensa que corre a lado de cachorritos gigantes que inundan la cancha. Sí, leíste bien, una manada de adorables cachorritos gigantes…, y esto es solo el comienzo. 

Después de sufrir dos trágicos acontecimientos, Diamantino busca un poco de paz adoptando a un “niño” refugiado (sic). Este niño resulta ser una chica infiltrada del Servicio Secreto (¡recontra sic!) que quiere indagar en el lavado de dinero por el que Diamantino está siendo investigado.

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Aquí es cuando, ante el peligro de ser investigadas, las hermanas malvadas de Diamantino deciden enfrentar a la agente secreto, obligando a Diamantino a que se convierta en el líder de un partido político neo-fascista con el fin de separar a Portugal de la Unión Europea. Y de nuevo, estoy intentando no narrar toda la película pero lo poco que he escrito, por disparatado que suene, es parte del guión. 

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Y sin embargo, funciona…

Entiendo que pueda parecer una total y completa locura y que la trama está destinada al fracaso pero me complace informarles que Diamantino funciona extraordinariamente.

Cuando piensas en todas las barbaridades, incongruencias y inverosimilitudes que pasan en la vida real, Diamantino ya no parece tan descabellada, por lo que no es complejo empatizar con el protagonista y entender su posición y las decisiones que termina tomando. 

Diamantino es una película con un gran corazón, llena de sucesos sumamente exagerados, pero que al final de cuentas son solo una exaltación de fenómenos de la realidad, como la migración, el neo-fascismo o la experimentación genética. 

Con un protagonista adorable, y un excelente manejo de la locura y la razón, Diamantino es una mirada inocente a una realidad verdaderamente oscura y fría a la que sus personajes se enfrentan. Quizás no sea un filme con el que todo público conecte, pero de lo que sí estoy segura es que Diamantino es una película que nunca olvidarás.