Kara Zor-El (Milly Alcock) se encuentra sumida en una profunda depresión. A diferencia de su primo, Superman (David Corenswet), ella fue testigo de la destrucción de Krypton. Con sus propios ojos vio morir a su madre y casi a todas las personas que conocía, víctimas de envenenamiento por kriptonita.
La única forma que encuentra para lidiar con el dolor es festejando y bebiendo, pero para sentir los efectos del whiskey, ésta Supergirl debe viajar a planetas con el sol rojo, mismo que le suprime sus conocidos superpoderes.
En una de esas escapadas a algún bar intergaláctico, conoce a Ruthye (Eve Ridley), una adolescente que, con sus propios ojos, vio morir a sus padres a manos de un asesino conocido como Krem de las colinas amarillas (Matthias Schoenaerts). Ahora, Ruthye busca algún matón a sueldo para vengar a su familia.
En un inicio, Supergirl no se interesa por ayudar a Ruthye, pero cuando el mismísimo Krem le dispara a Krypto un dardo envenenado… bueno, no necesito explicar más. ¿O acaso no vieron John Wick?

Ésta es la premisa de Supergirl (Estados Unidos, 2026), la entrega más reciente del universo de DC Comics comandado por James Gunn, quien en esta ocasión cede la dirección a Craig Gillespie, famoso por I, Tonya (2017) y Cruella (2021) , las cuales cuentan con protagonistas fuera de lo común y un soundtrack bastante ad hoc a lo que vemos en pantalla.
Lamentablemente en esta ocasión, Gillespie no logra entregar una película sólida, por el contrario, es una que nunca sabe qué quiere ser: western espacial, remedo de Star Wars, copia de Mad Max, secuela de Superman (Gunn, 2025), o una cinta independiente. Lo anterior da como resultado una producción entretenida pero bastante mediocre.
La cinta inicia relativamente a media res, truco que funciona perfecto en Superman (2025) ya que el origen del héroe se ha contado varias veces, pero Supergirl no es tan conocida, por lo que en modo de flashbacks iremos conociendo su trauma con Kriptón.
La base de Supergirl es el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow, escrito por Tom King e ilustrado por Bilquis Evely, el cual a su vez está inspirado en un clásico del western, True Grit, la cual cuenta con dos versiones, la de Hathaway de 1969 y la de los hermanos Coen de 2011. Ambas a su vez están basadas en la novela homónima escrita por Charles Portis en 1968.

Un protagonista renuente a ser el héroe y mentor que necesita el joven que recién ha conocido es uno de los temas más socorridos en el western, las ya mencionadas True Grit, cuales han inspirado a cientos de proyectos, entre los más relevantes Léon: The Professional (Besson, 1994) y The Mandalorian, tanto la serie como la película.
En aquellas cintas, los aprendices usualmente tienen un momento de conexión real con sus mentores – Léon (Jean Reno) y Mathilda (Natalie Portman) jugando una especie de Adivina Quién-, o incluso donde los propios alumnos rescatan a su maestro –The Mandalorian and Grogu (Favreau, 2026).
No que sea obligatorio tener escenas como esa, pero la falta de estos momentos en que las protagonistas conviva}en más allá de su misión, es lo que genera que la audiencia se involucre, cosa que en Supergirl no sucede.
Tampoco ayuda que el personaje de Ruthye este tan poco desarrollado y ue en la mayoría de sus diálogos suene repetitiva, provocando cierto hartazgo. Cabe aclarar que eso no es culpa de la interpretación de Ridley, simplemente el guion de Ana Nogueira no les da verdaderos arcos a los personajes..
Krem (Matthias Schoenaerts), el intento de villano de la película, es quien más sufre del pobre guión, pues nunca conocemos nada de su pasado o motivaciones, simplemente es malo y despreciable porque el guión lo necesita, y ante la falta de algo que lo sostenga, le dan un look que parece de un cenobita para película PG-13.

Otro punto en contra es la paleta de colores y fotografía de la película, ya que es bastante ocre y oscura, lo cual vuelve monótona, y no hace sentido con el colorido visto en el cómic en el que está basada.
Es una pena que la buena interpretación y carisma de Alcock se vean desperdiciados en esta olvidable película, siendo las apariciones de Lobo uno de sus mayores puntos fuertes, aunque irónicamente, si quitas al cazarrecompensas de la película, no pasa nada.
Lo más rescatable son las escenas con Superman, aunque breves, refuerzan la presencia y personalidad de Corenswet como Kal-EL, y su química con Milly.
Queremos más de esta dupla, pero con un mejor guión, por favor.