Spider-Man: Brand New Day… nunca fue sobre el villano

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Marvel llega a esta película con la misma energía de un alumno que durante todo el semestre entregó trabajos mediocres pero confía en pasar porque una vez sacó diez. Sus últimos estrenos han desgastado incluso a los fans más leales y, en medio de esa crisis de identidad, Spider-Man: Brand New Day termina cargando con una responsabilidad que ni Peter Parker pidió: recordarnos por qué alguna vez nos importó este universo.

No es casualidad. Spider-Man es de los pocos sobrevivientes de esa primera gran generación del MCU que todavía despierta emoción genuina. Y, además, Tom Holland tiene algo que Marvel no ha podido fabricar con muchos de sus personajes recientes: la gente realmente le tiene cariño. Es un Spider-Man torpe, joven y emocionalmente vulnerable; uno al que todavía queremos ver crecer.

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Contra la desmemoria

El problema es que la película anterior dejó la vara ridículamente alta. No Way Home no solo rompió internet reuniendo a los tres Spider-Man, sino que finalizaba con una decisión devastadora: Peter sacrifica absolutamente todo y permite que MJ y Ned olviden quién es.

Ese final no nos dejó preguntándonos quién sería el siguiente villano. Nos dejó preguntándonos algo mucho más importante: ¿qué va a pasar con estos tres?

Y justamente ahí arranca Brand New Day. Peter intenta construir una nueva vida en un mundo donde nadie recuerda quién es mientras aparece una amenaza capaz de entrar en la mente de las personas y convertir sus propios miedos en un arma.

Sobre el papel es una idea interesante. En la práctica, nunca deja de sentirse como una historia que está ocupando el tiempo mientras esperamos otra.

Y ahí está, precisamente, el mayor enemigo de esta película. No es el villano que lee mentes. Es la expectativa que ella misma heredó.

El enemigo es la expectativa

Porque, siendo sinceros, el antagonista es casi un trámite. Tiene poderes, representa una amenaza y sirve para justificar dos horas de acción. Claro, tiene que existir porque alguien tiene que destruir media ciudad antes del tercer acto. Pero emocionalmente nunca logra competir con lo único que realmente queremos ver: si Peter recuperará a las personas que perdió.

Incluso los intentos por inflar la escala trayendo de regreso a personajes como la Viuda Negra y Hulk se sienten más como un recordatorio de que Marvel sigue buscando desesperadamente sacar aplausos por reconocimiento que como elementos realmente necesarios para la historia.

¿Pero funcionan?… pues más o menos. Hay uno que otro money shot, algunos chistes aterrizan bastante bien y el público seguramente responderá donde tiene que responder.

Lo que sí funciona es Peter Parker. Por primera vez en mucho tiempo se siente como un héroe que ya entendió que ser Spider-Man implica algo más que lanzar telarañas y hacer referencias a Star Wars. Hay una madurez distinta en el personaje; se nota que las consecuencias de la película anterior dejaron cicatrices.

¿Es una mala película? Para nada. Es entretenida, está bien hecha y probablemente recaude una cantidad obscena de dinero. ¿Es el gran regreso de Marvel? Tampoco.

Spider-Man: Brand New Day se siente como una película que pasa gran parte del tiempo intentando convencernos de que el villano importa… cuando todos sabemos que la verdadera historia siempre fue otra.