La psicología de Pienso en el Final, la película de Charlie Kaufman

¿Alguna vez has imaginado a una pareja? ¿Qué sexo le pondrías? ¿Qué color de cabello? ¿A qué se dedica? ¿Cuánto te quiere? ¿Mucho? ¿Cómo suena su voz? ¿Cómo terminarías esa relación?

pienso-en-el-final

¡Atención! Este texto sobre Pienso en el Final contiene spoilers.

I´m Thinking of Ending Things (Pienso en el Final, por su título en español) está basada en una novela homónima, escrita por Iain Reid, y adaptada por Charlie Kaufman, uno de los guionistas más relevantes de nuestra época. Acerca de este filme, podríamos reducirlo a explicar de qué se trata la historia e interpretar cada símbolo que contiene, pero creo que antes es importante entender que las historias de Kaufman –originales o adaptadas- tienden a incluir varias dimensiones interpretativas.

Te puede interesar:  Historia de un crimen: La búsqueda, la serie de Netflix sobre el caso Paulette

Asimismo, me he encontrado con varias quejas respecto a cierto artículo de IndieWire, donde Kaufman aporta una explicación de su filme. Entiendo que esto tal vez puede “corromper” la experiencia estética, pero me parece reduccionista pensar que la historia y las referencias artísticas son el único valor de la película.

Desde un punto de vista simplista (spoilers de aquí en adelante), la historia relata los pensamientos internos de Jake, un conserje de escuela. Durante su rutina diaria imagina cómo sería si siendo más joven, visitará a sus padres con Lucy, una novia imaginaria. Por lo tanto, Jake, Lucy y el conserje son la misma persona. Podría parecer un plot twist importante, pero me parece que la intención de Kaufman y Reid va más orientada a explorar temas existenciales durante ese trayecto nevado hacia la granja.

-Publicidad-

pienso-en-el-final-filmsteria

Espacio y tiempo

“El tiempo es subjetivo”, declara Jake. En la película ocurren varias situaciones fallidas en temporalidad. Su novia no logra recordar la duración de relación, la comida y la chimenea están listas en lapsos muy cortos, errores de continuidad en la historia de cómo ambos se conocieron o escenas repetidas en el mismo lugar. Cuando Lucy habla, algunas veces se traba como si Jake tuviera que pensar -o inventar- lo qué próximo va a decir.

Te puede interesar:  Joker: mitos y verdades sobre su enfermedad mental

El tiempo lineal es una falacia que creamos. Desde pequeños nos enseñan a entender la historia como si fuera una secuencia de períodos y épocas. Como si el arte barroco o el comunismo ya se hubieran acabado, a pesar de que siguen existiendo en la actualidad. Este orden ficticio de eventos lo realizamos para poder diferenciar entre el pasado, presente y futuro.  Asimismo, si yo imagino mi niñez, puedo sentir como si estuviera viviéndola en este momento, aunque no sea así.

No podemos viajar en el tiempo, pero hay que entender que en el inconsciente no existen la lógica, el tiempo ni el espacio.  Es común que como espectadores queramos darle un sentido a aquello que lo carece -como esta película- porque eso es el cine, es narrativa, y la narrativa tiene como propósito comunicar y entender. Sin embargo, los sentimientos y recuerdos no obedecen dichas reglas.

Lucy menciona sentirse “melancólica”.  Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, señalaba que el duelo es una pérdida real y concreta, mientras que la melancolía es aquello de lo que no podemos dar cuenta ni precisar su magnitud. Un ejemplo de ello sucede cuando Lucy cae en cuenta de que el momento presente, próximamente se perderá en el pasado.

pienso-en-el-final-filmsteria

El espacio geográfico en el que sucede la mayor parte de la historia, es alrededor de la nieve. En la heladería, Jake le cuenta a Lucy acerca de una novela llamada Ice de Anna Kavan. El frío en el filme, simboliza el deseo del protagonista por congelar el tiempo. La vendedora de helados –que también es la propia mente de Jake, hablándose a sí mismo a través de Lucy- advierte acerca del temor que siente a que el tiempo avance.

Más adelante, en el camino, Jake exclama que ser joven es “admirable”. Las cadenas de las llantas tienen un simbolismo importante, porque sirven para avanzar en la nieve, pero también para encadenarse a pensamientos del pasado. No es de extrañar que el conserje pida a su novia imaginaria ayuda para instalarlas. Ella sirve como un móvil para detener el instante de una juventud no aprovechada. Es decir, Lucy es un instrumento para no morir.

El final del narcisismo sucede cuando nos damos cuenta de que todos somos vulnerables a morir. Lucy lo menciona, y antes agrega que el tiempo es como un tren del que no podemos saltar, mientras la mamá de Jake reclama que “la vida es un tren hacia el infierno”.