I killed my mother: la gran ópera prima de Xavier Dolan

Con apenas 20 años de edad, el cineasta francés Xavier Dollan nos sorprendía con I Killed My Mother, su destacada ópera prima

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El amor de madre a hijo (y viceversa) es uno de los temas que el ser humano retratado en innumerables ocasiones a través de la historia. Es un lazo tan complejo e interesante que miles de artistas en distintas disciplinas lo han intentado ejemplificar, y el cine no es la excepción. Es el caso de J’ai tué ma mère o I killed my mother del director canadiense Xavier Dolan, la cuál fue escrita, dirigida y estrenada en el Festival de Cannes antes de que el director cumpliera los 20 años de edad.

I killed my mother cuenta la historia de Hubert (Xavier Dolan), un chico de 17 años quien odia indiscutiblemente a su madre Chantale (Ann Dorval). Todo lo que ella hace, viste, dice o piensa le parece horrible y desalineado. El padre de familia los ha dejado, ya que “no estaba listo para ser papá”, y es así como estos dos personajes pasan sus días intentando no asesinarse mutuamente.

Por un lado, el personaje de Hubert se encuentra en un momento decisivo y de transición para su vida, a punto de terminar la preparatoria y sueña con salirse de su casa para ya no tener que lidiar con su mamá. Esta crisis existencial detonada por todos los problemas que tiene con su madre hacen que Hubert explote a la más mínima provocación. Todo lo relacionado a su madre le molesta (y quizás con bastante razón). El personaje, indiscutiblemente bien trazado por el director (quien en ese momento también era un adolescente de 19 años) utiliza la poesía, retórica y pintura como escape de la realidad en la que vive.

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Mucho de lo relacionado con su psique puede ser apreciado gracias a las acertadas puestas en escena que Dolan crea dentro de estas atmósferas. Cuando al personaje de Hubert se le logra ver de frente, casi siempre es con la mirada hacia abajo, ejemplificando la imposibilidad hacia el espectador de mostrar a la luz sus momentos de duda y vulnerabilidad. Las otras veces se le ve por detrás, donde el público queda como un mero seguidor, y nunca partícipe de lo que vive el personaje.

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Mommy issues

Por otra parte está el personaje de la mamá, quien encuentro quizás aún más interesante y complejo, la cual se encuentra, de manera similar, en un estado total de descontrol de su entorno. Su propia madre fue una gran carga en su vida, lo que la llevó a correr con el primer hombre que conoció. De ahí ha dedicado su vida a servir a otros. Es así que Dolan representa la psique de la madre a través de lo que la rodea: se llena de objetos estrafalarios, prendas y comida que utiliza como relleno para su vacía existencia.

Ambos están en un punto de su “relación” tan tóxica donde el respeto se ha perdido desde hace ya mucho tiempo. Ni siquiera pueden tener una conversación seria por más de 5 minutos porque uno u otro explota a la más mínima provocación. El hijo reacciona con la ira, y la madre con la indiferencia indistinta, tanto así que le parece gracioso el temperamento de su hijo, además de que utiliza como excusa sus innumerables sacrificios para justificar su comportamiento.

El filme cuenta con ciertos rasgos estilísticos que ayudan bastante a la narrativa no verbal de la película. Primero están las escenas un tanto fantasiosas que suceden cuando los personajes se encuentran en momentos de fuertes presiones o estrés, dando a entender a través de solo imágenes estrafalarias la psique de los personajes. Además, se utiliza algunas veces el recurso del slow motion para señalizar momentos de cambio y e importancia para los protagonistas.

Amor y odio y viceversa

Al final de cuentas, los personajes se encuentran en un estira y afloja donde ninguno verdaderamente desea ceder y se concentran en la destrucción mutua. Lo interesante es que a pesar de todo lo que hacen se siguen amando profundamente. El lazo que los une es prácticamente inquebrantable donde se vive el famoso amor apache. Te odio y te amo, te alejo pero te necesito. De una manera u otra el hijo vuelve al seno de la madre (donde incluso se le ofrece un vaso de leche) y la madre vuelve al hijo, pues es lo único que le da sentido a su razón de vivir. Probablemente si se odian, y probablemente si se aman.

I killed my mother es una película imperdible para cualquier cinéfilo amante del cine independiente. Desde que salió, el filme ha sido criticado por muchos como vago y sin sentido, pero claramente aporta algo más que la forma. Es una mirada bastante interesante al tema de las relaciones madre e hijo, logrando un trabajo bastante disfrutable y enternecedor.

I killed my Mother se puede ver en YouTube.