Extraña forma de vida: Almodóvar asalta el western

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No es común ver a directores consolidados trabajar en cortometrajes. Pedro Almódovar ha filmado dos en los últimos cuatro años, La Voz Humana (2020), en el que Tilda Swinton se convirtió en una Chica Almodóvar, y Extraña forma de vida, recién estrenado en México. Este cortometraje reúne a Pedro Pascal e Ethan Hawke en un western en el que dos amantes se reúnen por primera vez después de 25 años entre el deseo y las consecuencias de un asesinato. Un western a lo Almodóvar.

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Un western a lo Almodóvar

Extraña forma de vida es una historia de dos hombres destinados a no estar juntos. Jake (Ethan Hawke) es el sheriff de Bitter Creek, un típico pueblo del Oeste Estadounidense retratado tantas veces por cineastas como Sam Peckinpah, John Ford o Sergio Leone. Silva (Pedro Pascal) es un ranchero que cruza el desierto para encontrarse con Jake, con quien 25 años atrás vivió dos meses de pasión desbordada en los que no ha dejado de pensar un solo día desde entonces. A pesar de la distancia sabe que Jake tampoco lo olvida.

 

Ambos, Jake y Silva, se conocieron como pistoleros. Ahora el personaje interpretado por Hawke es un hombre que vive dentro de los márgenes de la ley y la procura. En Bitter Creek ha sucedido un asesinato y en ese contexto Silva se encuentra con Jake en su oficina. Los rostros de los dos irradian alegría desde la primera vez que se ven. Jake invita a Silva a su casa a cenar. La cena los lleva al vino y el vino los conduce a la cama. Al menos ese es el argumento de Jake.

Es a la mañana siguiente que el espectador conoce los detalles del asesinato y se revela el motivo adicional que propició este encuentro que parece destinado a no durar. A partir de entonces la tensión entre los protagonistas crece y aparecen también los elementos clásicos del género: la traición, el sentido de justicia, la persecución, los caballos y las armas. Todo con el sello de la casa, la marca de Almodóvar, el ojo queer en un entorno tradicionalmente hiper-masculinizado.

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Un género con historia propia

Pedro Almodóvar es un autor que con su filmografía ha logrado constituirse como un subgénero al interior del melodrama. Cuando alguien refiere el término una película de Almodóvar, se sabe el tipo de cinta de la que se trata tanto por sus temas como por el fondo. Se sabe a qué suena y cómo se ve una película del director. Por esta razón resultó interesante para el mundo del cine enterarse de que Almodóvar se había decidido a tomar por asalto el western.

El western no sólo es el género cinematográfico estadounidense antonomasia, sino un espacio tradicionalmente masculinizado. Durante las décadas de 1930 a 1960 el género se encargó de articular y presentar el mito norteamericano: el hombre que conquista tierras salvajes, que impone la ley y que sirve de ejemplo de lo que significa ser un varón respetable. 

Si bien es cierto que el western perdió espacios en las décadas siguientes, no se trata de un género agotado. En la década de 1990 tuvo un resurgimiento con Los Imperdonables (1992) de Clint Eastwood como su más reconocido representante. Ya en el Siglo XXI directores como los hermanos Coen con Sin lugar para los débiles (2007) y Temple de acero (2020) y Quentin Tarantino con Django sin cadenas (2012) y Los ocho más odiados (2015) incursionaron con éxito en el género.

A ello habría que agregar que en Ang Lee con Secreto en la montaña (2005) (que en su momento fue ofrecida a Almodóvar) y Jane Campion con El poder del perro (2021) ya habían abordado el tema de la sexodiversidad en el western. Sin embargo, Almodóvar argumenta que con el cortometraje él intentó experimentar con diálogos que nunca antes se habían escuchado en el género.

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Ejercicio experimental de un director experimentado

En Extraña forma de vida se puede palpar el carácter experimental de este ejercicio por parte de Almodóvar. Al igual que como sucedió con La voz humana, se nota al director menos preocupado por entregar una historia con una trama compleja y más interesado en probar con nuevas maneras de contar una anécdota breve.

Al propio Almodóvar se le ha escuchado decir con relación a este cortometraje que intentó desnudar más las palabras que los cuerpos de sus protagonistas. Si bien los dos momentos sexuales que se asoman en la historia no son tan explícitos como algunos hubieran pensado por tratarse de Almodóvar, lo cierto es que hay imágenes homoeróticas sutiles que no se habían presentado en el western. La dualidad entre un adusto Jake y el más abierto Silva otorgan una lectura particular a las miradas y los lugares en los que en pantalla los presenta el director.

Para tratarse de un trabajo experimental de un director experimentado en el que este intenta imponer su sello a un género que cuenta con un lenguaje propio, Extraña forma de vida sale bien librado de este duelo del Oeste. Pedro Almodóvar supo tomar por asalto el western e imprimir su sello en un ejercicio que nos hace pensar, junto con el realizado en La voz humana si se está preparando para un largometraje en particular o si sólo se está dando el lujo de jugar al cortometraje por el solo gusto de hacerlo. Al tiempo.

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Acerca de Raúl Orozco 90 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.