Cuando Acecha la Maldad: el gran fenómeno argentino

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Pedro (Ezequiel Rodríguez) y Jimi (Demián Salomón) son dos hermanos que viven en un pueblo rural de Argentina. Inspeccionando los terrenos de su granja tras una noche en la que escucharon disparos, encuentran un cadáver mutilado junto a un extraño maletín que les resulta familiar. El macabro hallazgo los llevará a investigar a casa de su vecina, en donde descubrirán que tiene oculto a un “embichado”.

Así comienza Cuando acecha la Maldad, la más reciente película del argentino Demián Rugna, la cual desde que inicia no da un respiro al espectador, pues de inmediato presenta situaciones de tensión las cuales va mezclando con escenas con tinte gore y algunos elementos que remiten a cuentos de la también argentina Mariana Enríquez y la clásica Children of the Corn (Kiersch, 1984), incluido el poster.

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El universo que nos presenta Rugna es fascinante, pues en este las posesiones demoniacas están comprobadas, al grado que a los poseídos (versiones humanas de Jabba the Hutt) ya se les llama “embichados” de manera coloquial, y las autoridades cuentan con protocolos burocráticos para manejar la situación, incluidos los “limpiadores” el personal especializado para realizar los exorcismos.

Además, el director y guionista nos deja en claro que en su universo los niños no son seres puros, pues como dice una limpiadora “al mal le gustan los niños, y a los niños le gusta la maldad”.

Con la forma en que conjuga y ejecuta todos los elementos citados, Rugna logra añadir algo nuevo al socorrido subgénero de las posesiones demoniacas, tarea en la que falló estrepitosamente The Exorcist: Believer (Green, 2023).

Analogía pandémica

Cuando se estrenó A Quiet Place 2 (Krasinski, 2021) -luego de un año de retraso por la pandemia- fue en muchos aspectos catártica, ya que veíamos en la pantalla como familia Abbott debía cubrirse el rostro antes de salir y buscar tanques de oxígeno para poder mantener con vida al bebe, situaciones que ante la extraña coincidencia ayudaron a empatizar más con los protagonistas.

En cambio, en la obra de Rugna, es intencional que el manejo de los embichados sea muy parecido al de un virus, ya que la producción se realizó durante la pandemia, por lo que muchas decisiones de los personajes que como espectadores nos parecen tontas y hasta molestas, son en realidad una crítica al mal manejo que se tuvo de la enfermedad.

El apartado más débil de Cuando Acecha la Maldad son las actuaciones, que resultan desiguales, por momentos la de Rodríguez parece excesiva ya que prácticamente toda la película se la pasa gritando, lo cual contrasta mas ante la poca expresividad que muestra Silvina Sabater, quien interpreta a Mirtha la limpiadora.

Además, hay ciertas inconsistencias en las reglas sobre como se puede propagar el mal. De hecho, uno de los personajes que logra llegar al final debería estar embichado, sin embargo, no dan ningún indicio de ello.

Afortunadamente los aciertos superan a las fallas, por lo que vale la pena ver esta película, especialmente porque no depende de los jump scares para provocar sustos en los espectadores, lo cual es de agradecer especialmente si eres fanático de las películas de terror.