Cats: cuando absolutamente todo sale mal

Cats

No es novedad que la crítica ha destrozado Cats la cinta más reciente de Tom Hopper (El discurso del Rey, Los Miserables) y que es una adaptación del legendario musical de Andrew Lloyd-Webber de 1982 que le ha dado la vuelta al mundo. De hecho ha ganado notoriedad porque las críticas buscan la forma más creativa de decir lo mala que es (vean estos ejemplos).

Una apuesta que parecía segura

Lo cierto es que desde los trailers podíamos ver el desastre. Cualquier fan del musical habrá notado la presencia de muchas estrellas en papeles secundarios y a una actriz desconocida (Francesca Hayward) como la actriz principal. Se notaba el uso excesivo del CGI y había algo en la composición de las escenas que nos hacía pensar “algo anda mal”

Es normal que tras el éxito de Los Miserables y el Oscar que se llevó Anne Hathaway, Universal apostara por un director consolidado y le soltara casi 100 millones de dólares de presupuesto para adaptar una historia que en el papel parecía muy buena idea (basada en poemas de T.S. Elliot, su éxito en Broadway, canciones memorables) pero los problemas empiezan cuando el equipo a cargo y el director no entienden el musical.

Disfraces digitales

Cats, la obra musical, nos mete a una convención: el maquillaje y la caracterización nos invitan a aceptar que estamos viendo gatos, no a gente disfrazada de gato. Los pelajes frondosos y caras pintadas para hacer ver los ojos exageradamente grandes buscan que los actores sean irreconocibles y sea su voz y su expresión corporal las que ayuden a contar una historia.

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Pero nada de lo anterior funciona como debe en esta cinta. La nómina tan llena de caras conocidas (Taylor Swift, Judi Dench, Idris Elba, Jason Derulo, Rebel Wilson) está medio mal gastada porque se preocuparon más por meterlos en sus disfraces digitales que en obligarlos a actuar. Se apostó por una mezcla de CGI con captura de movimiento y a veces las caras no se ven bien montadas en los cuerpos. Uno siente que la película se filmó con filtros de Snapchat.

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Efectos especiales sin lógica

Los cuerpos también son inquietantes. En personajes como los de Hayward y Swift se mantienen los senos femeninos pero con colas que se mueven de manera independiente y se crea una nueva convención: no estamos viendo gatos, estamos viendo a gente famosa disfrazada de gato. Puede parecer un cambio menor si consideramos el cambio de formato a cine pero hace toda la diferencia del mundo.

Y es que cuando el público se fija más en cómo se ven los personajes, si aquel que sale en tal número es famoso o en por qué detalles como las manos y pies son más humanas que gatunas, se deja de fijar en la historia, las canciones se convierten en un desfile de letras sin sentido que no van para ningún lado y puede llegar a aburrir. 

En algún momento, cuando ya se acepta la convención que propone Hopper, llega algún personaje que vuelve a romperla: uno que usa abrigo, otro con sombrero, otro vestido de mago y en el caso de Ian McKellen, con pantalón. ¿Por? Volvemos a preguntarnos qué regla hace que unos personajes lleven ropa y otros no o por qué el de Rebel Wilson se abre la piel como si fuera traje de spandex y debajo lleva un vestido de noche.

En cuanto a caracterización, les dejo 2 fotos: Natalia Sosa y Yuri como Grizabella y Hudson como el mismo personaje. ¿Quién lo hizo mejor?

 

Una historia no muy bien contada

La historia, que debería ser sencilla (los gatos de Londres se reúnen una vez al año para que el más viejo de ellos elija a uno para que reencarne), deja de interesarnos porque no está bien planteada. Los personajes cantan una y otra vez pero no te dicen para qué. Ya sé que es musical pero los distractores son muchos.

Quien mejor personifica todos los problemas de la cinta es quien debería ser la estrella: Grizabella (Jennifer Hudson). La actriz ha demostrado su talento en Dreamgirls y nadie duda de él. En Cats la vemos apagada, sin chiste, son su cara mal montada en un cuerpo que no nos comunica que alguna vez fue una estrella. Cuando canta Memory, la canción más importante de la obra, no despierta emoción alguna y al contrario, los sollozos hace que no pueda llevarla a los tonos más altos. Quizá quisieron repetir el momento de Anne Hathaway con I dreamed a dream pero no les salió.

También tiene una canción nueva: Beautiful ghosts, compuesta por Lloyd-Webber y Swift, que si bien es más dinámica que el resto, solo sirve para que la cantante tenga su momento en la obra pues no le aporta a la historia a tal grado que el personaje no vuelve a tener un momento relevante.

Indigna de Oscar

Al final, Cats era una buena idea en la que se tomaron todas las decisiones incorrectas. Puede ser una experiencia agradable si eres fan del humor involuntario pero en mi caso fue una experiencia perturbadora que me hace dudar sobre la pertinencia de que sigan adaptando musicales al cine. La distribuidora lo sabe, al grado de que está enviando a los cines una copia con efectos visuales mejorados, pero el daño ya está hecho, Universal mismo le ha arrebatado el apoyo que le daría a la película para ser considerada a los Oscars. No tiene sentido gastar un dólar más en esta película. 

Cats es de lo peor del año.

P.D. Si la viste y notaste que los subtítulos no traducen lo que dicen los personajes en pantalla, es porque pusieron las letras de las canciones de la versión en español del musical. Un guiño pata fans pero para los demás resulta confuso.


Acerca de Armando Ruiz 5 Articles
Especialista y consultor en Marketing Digital, blogger, podcaster y profesor en sus ratos libres. A partir de hoy se integra a nuestro equipo de colaboradores para hablar del cine desde el enfoque de MKT.