High Life: La exploración de la soledad infinita

En High Life, la directora francesa Claire Denis, se aleja del lugar común usual del viaje en el espacio para hacer una exploración de lo humano.

En su más reciente cinta, High Lifela directora Claire Denis sabe alejarse de los vicios comunes de las cintas ubicadas en el espacio. Denis no se preocupa de explicar la tecnología ni la logística del viaje, incluso el destino tampoco importa.  La ambición de la directora está en otro lugar. 

La historia muestra una nave espacial en la que se ha decidido enviar -en una misión prácticamente suicida-, a un grupo de convictos ahora convertidos en astronautas, a quienes se les dijo que al participar en este viaje se les condonarían las condenas que purgaban en la tierra. 

Los improvisados astronautas deben ahora cumplir con ciertas tareas diarias para sobrevivir en el espacio, y así poder llegar al agujero negro más cercano de la tierra (claro, fuera del sistema solar) con la misión de extraer energía del mismo. Pero la tripulación se da cuenta del engaño: los mensajes que envían a la tierra llegarán en años en llegar, volver a casa es absolutamente inviable, y que lo único que hicieron fue volverse conejillos de indias para los científicos de aquella época. De esta forma, el espacio se vuelve en la prisión más grande que puede existir. 

Encima de todo esto, la doctora a bordo Dibs (Juliette Binoche) -ser atormentado y enloquecido- intercambia el esperma de los tripulantes por drogas para después inseminar artificialmente a las mujeres, en búsqueda de la primera fecundación fuera de la tierra. Con formas y motivos enteramente personales y que no revelaré, ella busca colonizar el abismo del universo. Y lo logra. 

La esperanza es la que muere al último

Willow es la primer ser humano nacido fuera de la tierra. Ella representa la esperanza dentro de este lugar cerrado, sucio y austero ubicado en un abismo profundo e infinito. Monte (Robert Pattinson) es su padre, y a través de una narración fragmentada nos muestran los obstáculos de una vida en el espacio donde solo se tienen el uno al otro.

La actuación del ex vampiro es extraordinaria, llena de emociones y matices, situando a su personaje en el vasto universo a pesar de que la mayoría de las escenas sean en lugares que bien parecen una sucia clínica del planeta tierra. 

Denis explora muchísimas temas humanos en una película con muy poca duración. Es muy concisa y efectiva. El punto de High Life no es ni el espacio ni el destino, se aleja de las aristas técnicas que usualmente influyen en el cine de Sci-Fi y se enfoca más en las emociones y padecimientos del ser humano en la soledad infinita, donde aún cuando el ser humano llega a tocar fondo, quedan encendidos sus instintos naturales como el hambre y el sexo. El poder de resiliencia del humano es tan infinito como lo es el universo, y el amor (por trillado que suene, aunque no por ello deja de ser cierto).  

High Life enfrenta a sus personajes tanto con lo desconocido de sus personalidades cómo con lo desconocido del universo, cuestionando al ser humano y su concepción (fertilidad y sexo) como causa y efecto de los dos lados de la moneda: la violencia y la esperanza de los tripulantes de esta nave espacial.  

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