Crítica: Playmobil, llegando tarde a jugar

Luego del éxito de The Lego Movie, la marca Playmobil hace su jugada, pero esta no sólo llega tarde, sino además llega mal.

Playmobil-película

Siempre he pensado que Playmobil es un Lego con flojera. Los Legos representan un reto para el jugador, obligándolo a armar el juguete antes de propiamente interactuar con él. La lógica se subvierte porque con Lego lo divertido es justo armar el juguete, no tanto el juguete mismo.

En cambio, con Playmobil la lógica es al revés: ya todo está armado, pintado y construído, lo sacas de la caja y listo. No hay reto aunque, claro, la imaginación del niño viene después.

Algo similar ocurre con Playmobil: la película. Cinco años después de que la competencia estrenara su primer gran largometraje animado en cines (The Lego Movie, Phil Lord & Chris Miller, 2014), con mucho éxito tanto en taquilla como en crítica, a los de Playmobil apenas se les ocurrió que era buena idea hacer lo mismo, y lo hacen no con unos directores de la talla de Lord y Miller ni tampoco con un poderoso estudio detrás como los Warner. ¿Así o más flojera?


 

Pero la flojera generalizada no acaba ahí. La película inicia con la sorpresiva presencia de Anya Taylor-Joy (The VVitch) interpretando a María, adolescente que, luego de la muerte de sus padres, se convierte en la única responsable de su hermanito (Gabriel Bateman), un fanático de los Playmobil. 

Luego de este trágico inicio (demasiado lúgubre para una película “infantil”), el hermanito se mete a escondidas (y en la noche) a una exposición de Playmobil, su hermana va tras él y luego de cierto evento mágico, terminan convertidos en personajes de juguete inmersos en el universo de la marca de juguetes, con la misión de detener a ciertos malvados que andan secuestrando gente de los diferentes mundos de Playmobil. 

Con una historia tremendamente genérica, una animación absolutamente pobre y un ritmo esquizofrénico que pareciera apelar a un público con problemas de atención (los personajes, gritan todo el tiempo, corren todo el tiempo, tropiezan todo el tiempo, y más y más personajes se van sumando a la trama sin control alguno), el único rubro donde si hay empeño es en la contratación de talento. 

Desde Anya Taylor-Joy (quién, a menos que le hayan dado un camión repleto de dinero, debe correr a su agente de inmediato) hasta el propio Daniel Radcliffe como voz del agente Rex Dasher (remedo de James Bond y único personaje interesante en todo este numerito), es claro que los productores de Playmobil: la película no confiaban demasiado en su propio producto y abrieron la cartera para contratar algo de star power que llevara audiencia a la película.

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Así, la película de Playmobil no pasa de ser un largo comercial del catálogo de mundos que componen a la marca. Pero, ¿acaso no la película de Lego era lo mismo? Si, pero, citando a Tarantino, “personality goes a long way”. Lord y Miller supieron dotar de una gran personalidad a su película además de aderezarla con mucho humor. 

Ambos ingredientes están ausentes de la película de Playmobil, quedando así un filme genérico, aburrido, plano y con nulo interés. Para el caso, mejor jugar con los Playmobil…. o armarse unos Legos.

 

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