El Buen Patrón: la doble cara de la clase empresarial

En Star+ ya se encuentra disponible la cinta española El Buen Patrón. La película protagonizada por Javier Bardem y dirigida por Fernando León de Aranoa fue galardonada con el Premio Ariel a la Mejor Película Iberoamericana. Este premio se suma a los seis Premios Goya y a los cuatro Premios Platino con los que ya contaba. La historia sobre la manera en la que Julio Blanco (Javier Bardem) dirige su empresa de básculas sigue conquistando reconocimientos y ya puede verse en México.

El buen patrón - Bardem

La clase empresarial entre apariencias

Imaginemos por un momento que Manolo Caro dejó de ver el cine de Pedro Almodóvar y se interesó en los trabajos de Ken Loach y Woody Allen. Al producto de ello se parece El buen patrón, la más reciente película del director español Fernando León de Aranoa. La cinta protagonizada por Javier Bardem cuenta la historia de Julio Blanco, el dueño y CEO de una empresa de básculas, quien se encuentra cerca de conseguir un nuevo reconocimiento para su empresa, si los problemas que comienzan a aparecer en sus relaciones con empleados y familia se lo permiten.

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Julio es un hombre quien se dice orgulloso de conducir su empresa como una familia. En los muros de Básculas Blanco se leen las palabras esfuerzo, equilibrio y fidelidad, como brújula moral de la compañía. A primera vista la empresa parece un buen lugar para trabajar y Julio irradia calidez, confianza y prudencia. Un buen patrón. Sin embargo, una mirada menos superficial a Básculas Blanco y a su líder se encontrará con que las cosas no son lo que aparentan.

La imagen de Julio Blanco y la manera en la que conduce su pequeño emporio adquiere tonos de gris cuando decisiones suyas rompen el equilibrio establecido. El despido de parte de su plantilla, la intromisión en la vida personal de su mano derecha y el coqueteo con una becaria detonan una serie de eventos con el potencial para cimbrar su vida profesional y privada. El tono de esta historia se acerca, intencionalmente, al de la telenovela, en el cual se busca imprimir una dosis de drama social combinado con momentos de comedia.

Javier-Bardem-en-El-Buen-Patrón

Una cinta que apunta alto

Fernando León de Aranoa decide tomar un riesgo importante durante la primera mitad de El buen patrón: tomarse el tiempo necesario para sentar las bases de su historia. Luego de casi una hora de película el espectador puede comenzar a cuestionarse si la película se dirige hacia algún punto que merezca su interés. Fernando León lo tiene claro y ofrece a su público una recompensa para quedar, al menos, satisfecho.

Si bien la película se sostiene en buena medida por el trabajo de Javier Bardem interpretando a un hombre encantador, una figura por un lado casi paterna, pero por otro irremediablemente seductora, esto es más evidente durante el primer tramo. Hacia el segundo tramo de la cinta Bardem continúa luciendo, tanto porque el guion lo permite y su talento lo aprovecha, pero ahora más cobijado por personajes que captan el interés del espectador, tales como Mirelles (Manolo Solo), su hombre de confianza; José (Óscar de la fuente), el otrora empleado y al cual acaba de despedir; y, Liliana (Almudena Amor), la chica nueva en la oficina y sobre la cual ha puesto sus ojos.

La mirada al interior de un grupo social como lo es el que se forma en un entorno laboral, no alcanza los niveles de alguien como Ken Loach, quien es un referente en ese sentido. De la misma manera, el tono de comedia propio de los enredos entre relaciones personales, que parece tener como referencia a Woody Allen, es irregular. A pesar de ello a Fernando León le alcanza para entregar una película entretenida cuyo desenlace emociona al ver cómo las piezas caen cuidadosamente en su lugar en un gatopardismo trágico, a pesar de la risa que le acompaña.

Bardem-El-Buen-Patrón

Una historia que se sobrepone a sus propios errores

El Buen Patrón que, aunque con yerros,  es una película que emplea los elementos con los que cuenta para ofrecer un relato que funciona para pasar el rato con su tono inducido de telenovela cómica.  Además, expone a la clase empresarial sin favorecerla a través de la caricatura sin ensañarse, pues reconoce que esta es una mejor manera de conectar su crítica. Si el tono de la película en momentos es irregular, el personaje de Julio Blanco se mueve muy bien entre matices, lo que favorece al argumento del director con relación a cómo estos personajes se mueven en el mundo real.

Lejos de Loach y de Allen, aunque en algún sentido influido por ellos, Fernando León de Aranoa, bien flanqueado por Javier Bardem, supo leer un momento de insatisfacción generalizada con personajes como el de Julio Blanco. Armó una historia en la que ganadores y perdedores conviven entre sí y, con suerte para algunos, los lugares no son estáticos, aunque siempre algunas cosas cambian sólo para permanecer igual.

 

 


Acerca de Raúl Orozco 80 Articles
Politólogo y maestro en políticas públicas, entusiasta de los deportes y el cine. Gozo ser testigo de la capacidad creativa de quienes se dedican a contarnos historias, así como conversar y escribir sobre ello.