El Pasado que nos Une: remake fallido

El remake norteamericano a El Pasado que nos Une es un ejercicio inútil cuyo dudoso aporte es elevar el melodrama hasta niveles de una telenovela.

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Ya saben que a los gringos les encanta hacer remakes de todo lo que haya sido bueno en otra parte del mundo (México está haciendo lo mismo con las comedias románticas) impregnando su peculiar toque americanizado que casi nunca juega a su favor.

En este caso, le tocó la mala suerte a El Pasado que nos Une (After the Wedding), la mirada americana de aquella gran película homónima de origen danés, nominada a los Oscars en 2006 de la directora Susanne Bier. El gran cambio en este remake es que los personajes que antes eran hombres, ahora son interpretados por mujeres. 

En primera instancia me gusta la idea de que una historia se recree con protagonistas femeninas, pero me parece que el director Bart Freundlich no logra darle al clavo. La mirada masculina termina por dominar la cinta, haciendo inútil el cambio de género en el filme. 

La película narra la historia de Isabel (Michelle Williams), una chica que trabaja para un orfanato en la India y que viaja a Nueva York para reunirse con Theresa (Julianne Moore), mujer de negocios muy exitosa la cual planea donar dinero al proyecto de Isabel. Theresa le pide que se quede unos días más para terminar el papeleo de la donación, por lo que la invita a la boda de su hija. En la fiesta, Isabel conoce a Oscar (Billy Crudup), lo cual detona toda una serie de memorias sobre un posible pasado común. 

El melodrama sobrepasa a sus actrices

Mientras que el filme original brillaba por la sutileza del drama, en el remake de El Pasado que nos Une, el filme se convierte en un tremendo telenovelón donde todo, absolutamente todo, les pasa a sus personajes, por lo que llega un punto en el que dejan de parecer personas reales y se vuelven en estereotipos de telenovela. 

La actuaciones de ambas actrices son medianas, pasivas y a veces ligeramente retraídas. Si bien el melodrama (que para mi gusto es desmedido) podría ser el motor para sacar estas escenas con gran talla actoral, los actores nunca logran demostrar las suficientes tablas para conectar con su público.

Luego de un larguísimo segundo acto donde se estresan las situaciones con giros de tuerca absolutamente predecibles, viene un desenlace donde el director nunca encuentra la forma de cerrar de manera contundente las historias, por lo que prefiere dar un portazo abrupto y terminar la trama en un cortísimo y decepcionante tercer acto.

A pesar de tener grandes actrices en su reparto, la sutileza de contar historias intrafamiliares se pierde dentro del mar de drama y sopor, que termina convirtiendo a El Pasado que nos Une en un clon fallido de lo que fue su hermana danesa.

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